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martes, 31 de enero de 2012

La importancia de las instituciones en una democracia.







LA IMPORTANCIA DE LAS INSTITUCIONES EN UNA DEMOCRACIA.













por Tomás Vera Ziccardi.






Desde sus orígenes las Instituciones han resultado ser una de las herramientas más fundamentales jamás creadas por el ser humano. Han permitido la interacción social y el desarrollo de diversos tipos de organizaciones sociales. Las mismas han jugado un papel fundamental a lo largo de los siglos. Es cierto que también han ido evolucionando y amoldándose a los cambios en la historia de la humanidad hasta llegar a nuestros tiempos, donde los regímenes democrácticos buscan mejorar su funcionamiento y efectividad en respuesta a las demandas de las sociedades cambiantes del Siglo XXI. Es por esto que las instituciones deben ser uno de los ejes centrales a la hora de estudiar un régimen democráctico.
Debido a lo mencionado en el párrafo anterior, me propongo esquematizar en este trabajo los conceptos centrales de las instituciones en una democracia, de la misma forma describiré sus principales características. Esta labor se encuentra enmarcada dentro de la primera parte del trabajo.
En la segunda parte del mismo me encargaré de desarrollar cuales deben ser los caminos a seguir por las democracias del siglo XXI en lo que respecta a instituciones, para tener un mejor desenvolvimiento y a su vez lograr sostenerse en el tiempo.








Características y conceptos centrales de las Instituciones.







La creación de nuevas instituciones en una democracia suele ocurrir con bastante frecuencia. De la misma forma podemos señalar que varias democracias a lo largo de la historia han sabido mantener sus instituciones, es decir que han logrado que las mismas perduren en el tiempo. Vamos a tomar como primer característica central de las instituciones su mantenimiento a lo largo del tiempo. Si bien no es una característica que se presenta de forma sine qua non en todas las democracias y tampoco es un concepto rígido e inmutable, podemos decir que a medida que pasa el tiempo y las instituciones perduran esto le da legitimidad a las mismas y fortalece su rol dentro de la sociedad.
Antes de comenzar a desarrollar este concepto cabe aclararle a aquellas personas que se apresuran a decir que hay casos en los cuales las instituciones perduran en el tiempo y empeoran su rol o dificultan la toma de decisiones dentro de una democracia, que eso también sera analizado más adelante. Por otro lado entendemos que un buen desarrollo a nivel institucional tiende a favorecer a una sociedad con el paso del tiempo, las instituciones no precisan constantemente adaptarse a las costumbres de la sociedad, aunque sí a las nuevas demandas que van surgiendo. Por otro lado también cabe aclararle a los lectores más críticos que seguramente dirán que la democracia no es un concepto homogéneo que se puede aplicar a todas las sociedades por igual, por ende las instituciones no son las mismas en distintas democracias, que compartimos esa visión. La democracia no es inmutable y homogénea, incluso podemos entender distintos tipos y grados de democracia. Lo que sí no podemos dejar de lado es que todo orden democrático precisa de instituciones, y para poder llevar a cabo una buena labor, por parte de estas, es significativo que demuestren ciertas pautas y que tengan un accionar determinado, el cual nos proponemos desarrollar en el presente trabajo.
Regresando a nuestro primer punto sobre instituciones, mantenimiento en el tiempo, podemos señalar que el buen desarrollo de las mismas a lo largo del tiempo lleva a mejorar su legitimidad dentro de la sociedad. Por otro lado le proveen a la sociedad de un respaldo en el cual sostenerse a la hora de producirse quiebres en el régimen democrático o ante cambios abruptos en la política interna, ya que los gobiernos pasan, los partidos políticos se alteran en el poder, pero las instituciones continúan presentes. Por supuesto, debemos señalar que las mismas deben llevar a cabo una buena labor, la corrupción y la manipulación de las mismas puede producir a largo plazo un efecto completamente contrario al deseado, llevando a las instituciones a ser vistas por el conjunto de la sociedad como un mal difícil de cambiar que corrompe el orden democrático.
A medida que vaya desarrollando los demás conceptos centrales de las instituciones veremos como los mismos se van esbozando y mantienen una importante relación entre ellos, es por esto que debe ser preciso desarrollar cada punto de forma particular, sin desviarse del mismo, ya que en los siguientes se podrán encontrar muchas respuestas a interrogantes surgidos a lo largo del trabajo.
Nuestro segundo concepto se centra en distinguir a los hombres de las instituciones. Es preciso que para el buen funcionamiento de las instituciones estas puedan ser claramente distinguibles como una herramienta democrática libre donde los hombres no logren corromperlas ni tampoco puedan tomar control de ellas. Nuestra frase"pasan los hombres, pero las instituciones perduran" es posiblemente el más claro ejemplo de esta segunda característica.
Las Instituciones no deben convertirse en reinos aislados controlados por ministros, secretarios y demás burócratas, debe haber una clara distinción, donde los hombres constantemente roten dentro de las mismas, y no generen un poder y control monopólico dentro de las mismas. Esto perjudica a las instituciones en cuestión, ya que son vistas como el centro de poder de un determinado político, algo que a la larga termina corrompiendo la creencia en las instituciones y condena a toda una institución al accionar de un hombre. Se realice una buena o mala labor, de todas formas esto le genera consecuencias negativas a las instituciones ya que serán vistas como el bastión de poder de una o de un grupo de personas. en lugar de ser entendidas como herramientas autónomas del sistema que poseen libertad a la hora de llevar a cabo su accionar.
La tercera caracterísitca de las instituciones es que garantizan la democracia. Un regimen democrático fragil, donde el gobierno se encuentra más cerca de un autoritarismo, posiblemente controle todos y cada uno de los ministerios y entidades institucionales del estado, esto lleva a que con el tiempo la democracia en sí como régimen político se fracture, y esto a su vez produce que las instituciones no logren garantizar el sostenimiento de la democracia.
Por otro lado, cuando surgen fuertes cuestionamientos al régimen democrático por motivos ajenos al accionar institucional, las propias instituciones pueden ser un garante del buen funcionamiento democrático, siempre y cuando su efectividad sea legitima. Las democracias que han sabido perdurar a lo largo de los siglos han tenido instituciones fuertes, que garantizaron a todo momento el buen funcionamiento del sistema, y que a pesar de conflictos sociales, bélicos, económicos y políticos, las instituciones perduraron. Esto legitima a una democracia, le permite contar con los instrumentos necesarios para ser la mejor forma de representación de una sociedad.
Las instituciones son un enlace entre la gente y la democracia. De hecho las instituciones emanan de la voluntad del pueblo, forman parte de la representación de los intereses de la gente y con el tiempo pueden permitirle a la sociedad tener rápidas respuestas a sus demandas. Principalmente en las últimas décadas, con el auge de las nuevas tecnologías, las sociedades en cambio del siglo XXI han ampliado sus demandas y al mismo tiempo realizan las mismas con mayor frecuencia. En varios de estos casos, los gobiernos no han sabido responder a los interrogantes y demandas de las sociedades, y es ahí donde las instituciones salen en respuesta del pueblo, cuando los políticos de turno carecen de respuestas eficaces y rápidas, las instituciones continúan siendo el tan valorado enlace entre la gente y el régimen, que responde a las demandas y generalmente otorga credibilidad.
Es preciso que toda institución posea viabilidad. Para esto se deben tener en cuenta cuales son sus objetivos, para qué fueron creadas, cuales van a ser los mecanismos para su funcionamiento y cual es el mejor camino a seguir. Esto le otorgará una mayor viabilidad en el tiempo, le permitirá ir adaptándose a los cambios dentro de la sociedad, responder de manera más eficaz a las demandas y disponer de una mayor solidez a la hora de afrontar momentos de cambio en el régimen. Es cierto que en términos generales, la viabilidad ha sido uno de los objetivos más difíciles de alcanzar para las instituciones, porque los cambios que se presentan en el sistema pueden ser lo demasiado poderosos como para terminar afectando a las instituciones. De todas formas debemos tener presente uno de los pilares de la democracia, y esto es la interconectividad entre las partes que la conforman.
Las instituciones deben tener un grado de independencia y demás, pero tampoco pueden actuar constanmente sin tener consenso con las fuerzas políticas, con los tomadores de decisiones, con el pueblo, es por esto que para alcanzar la viabilidad de las instituciones dentro de una democracia, todas las partes que la componen deben articular en conjunto para garantizar el buen funcionamiento general. Las instituciones precisan que tanto la sociedad como el gobierno aporten para mejorar la viabilidad y el futuro de las mismas, recordemos que las instituciones están formadas por hombres y y fueron creadas para los hombres, por esto no deben desprenderse de sus objetivos centrales, ni tampoco perder de vista los cambios que se producen en la sociedad, porque su respuesta a las demandas sociales debe ser rápida y efectiva.
Tomamos como sexta caracterísitica de las instituciones su autonomía. Las instituciones fueron creadas para responder a objetivos claros y concisos. Para esto deben poseer el más alto grado de especialización en dicha cuestión o área.
Para llevar a cabo su accionar de la mejor forma posible deben poseer un grado de autonomía que les permita responder de forma rápida y efectiva a las problemáticas y tópicos para las cuales fueron creadas. Cuando las instituciones son controladas por otras fuerzas dentro de una democracia, no logran realizar su tarea de forma efectiva, por ende fallan a la hora de responder a las cuestiones para las cuales fueron creadas. La autonomía debe ser entendida como un aspecto positivo de las instituciones que efectiviza su tarea. De forma inversa a medida que se vea reducido su grado de autonomía las instituciones van a fallar en sus tareas. La toma de decisiones dentro de las mismas se torna dificultosa, los intereses de por medio pueden impedir su accionar, el control por parte de líderes políticos puede manipular su poder y de esta forma afectar a la sociedad. En conclusión, las instituciones deben tener un grado determinado de autonomía, este grado solo puede ser alterado por las propias instituciones, a medida que entiendan como positivo su alteración. Cualquier tipo de modificación del mismo por parte de agentes externos corrompe al orden institucional.
Sera preciso que las instituciones tengan un buen funcionamiento. Si aplicamos una lógica simple podemos comprender que las mismas fueron creadas para determinadas cuestiones y solo para ellas. Poseen una formación y un nivel de accionar que les permite responder a dichas cuestiones. Son el actor central y con mayor experiencia dentro de dicha área. Por lo cual es de esperarse que tengan un buen funcionamiento, porque de esto depende parte de la sociedad, es decir que tal institución responda a tales demandas sociales de la mejor forma posible. Hemos mencionado algunos temas remitidos a como las instituciones pueden perjudicarse en su accionar e incluso como pueden dejar de cumplir con las tareas para las cuales fueron creadas. Los puntos anteriores claramente ayudan a que las instituciones tengan un buen funcionamiento, todo forma parte del conjunto, ya que las instituciones deben tener en cuenta varios ejes centrales de la sociedad para efectivizar su funcionamiento. Lo que es cierto es que precisan tener un buen accionar a todo momento y en todas las situaciones que se presenten.
Hemos mencionado previamente la importancia que posee la perduración de las instituciones en el tiempo a medida que vayan pasando los hombres por las mismas, y que exista una clara diferenciación y distinción entre ambas partes.
Sera clave distinguir entre las tareas elaboradas por los hombres y la tarea de las instituciones. La labor de ambas partes es fundamental, porque los hombres aportan a las instituciones, le otorgan un valor determinado que luego formará parte del resultado final del accionar institucional. Los hombres son parte de, no están a parte de. Su función es colaborar con las instituciones y efectivizar su labor para que la institución pueda mejorar y evolucionar constantemente. Las instituciones por su parte deben tener en cuenta los aportes de cada individuo, ya que como mencionamos con anterioridad, en lo que respecta a institucionalismo y democracia, las partes hacen al todo y la interconectividad entre las partes perfecciona y mejora al todo. Finalmente cabe mencionar que la respuesta última es otorgada por la institución y no por los hombres, es en nombre de la institución en la cual se responde y no en nombre de quienes colaboraron en el accionar de la institución.
Nuestra novena característica gira en torno a la necesidad que las instituciones no sean controladas y manipuladas por los intereses de los hombres. Los casos que podemos tomar como ejemplos son cientos de miles, las veces en las cuales partidos políticos, fuerzas sociales, grupos de poder económicos y las esferas más altas de poder en una democracia han tomado control de las instituciones para beneficiar sus intereses personales y alcanzar de forma más rápida determinados objetivos, son innumerables. Esto claramente perjudica de forma directa a las instituciones. La manipulación y el control externo destruyen a la institución en sí, y a su vez provocan efectos negativos en la sociedad que pueden observar como la misma institución es manipulada por otras fuerzas externas.
En un futuro, posiblemente cuando el sector que la haya manipulado ya no sea un actor relevante, el pueblo continuará teniendo en cuenta la manipulación que tuvo antiguamente aquella institución, y posiblemente la misma sea desligitimizada. La sociedad dejará de proveerle apoyo e inclusive dudarán de su información y accionar. Es que justamente, como hemos mencionado previamente, los hombre pasarán, pero las instituciones perdurarán, y al perdurar pueden hacerlo con huellas negativas dejadas por los hombres y que perdurarán en la memoria de la sociedad. Para esto es preciso que las instituciones dispongan y tengan en cuenta las características que hemos mencionado previamente en este trabajo, para poder desprenderse de todo tipo de influencia negativa y de control externo sobre ellas mismas, efectivizando de esta forma su labor y mejorando la visión que posee la sociedad de las mismas.
Las instituciones con un mejor funcionamiento han demostrado poder perdurar a pesar de los cambios producidos dentro de una democracia. Los cambios de gobierno, las fuertes alteraciones sociales y los vaivenes económicos, no han afectado la continuación en el tiempo por parte de las instituciones. Por supuesto que pueden haber cambiado sus objetivos, su accionar, sus respuestas ante la sociedad, pero las instituciones sólidas han sabido perdurar en el tiempo. Esto demuestra que las alteraciones en un régimen democrático no destruyen la lógica y el funcionamiento de las instituciones.
La última caracterísitca general de las instituciones que vamos a mencionar en la primera unidad del trabajo va a ser la solidez y legitimidad de las instituciones que permite mantener la confianza en la democracia como mejor sistema.
A medida que la solidez de una institución aumenta, se efectiviza su accionar dentro de la sociedad, esto lleva a que se geste un imaginario colectivo en el cual la institución realiza un gran aporte a la sociedad, por ende su credibilidad y legitimidad aumentan. Esto le otorga un valor especial a la institución, ya que ante momentos de cambio pueden ser uno de los refugios a los cuales acudan las ciudadanos para sostener el régimen democrático.
Las propias instituciones deben responder en dichas ocasiones de la misma forma en la cual respondieron siempre, demostrando que los cambios externos no corrompen su accionar y que de la misma forma no corromperán su relación con la sociedad. Es así como la democracia puede ser defendida por una sociedad, entre tantas otras cuestiones que pueden llevar a esto, se encuentra presentes la solidez y la creencia en las instituciones.







El camino a seguir por las instituciones del Siglo XXI.







Las instituciones deben transmitir viabilidad y seguridad, por lo cual deben intentar eliminar la corrupción en todos sus niveles. La problemática de la corrupción corrompe el orden institucional en todos sus niveles. Desde las esferas de poder más importantes en las instituciones hasta los funcionarios públicos de menor rango, la corrupción puede estar presente y afectar a la institución como un todo. En la segunda década del Siglo XXI la información es vital y los medios de comunicación han pasado a ser un actor determinante en todos los niveles del sistema internacional, por lo cual los casos de corrupción dentro de una institución pueden expandirse a gran escala por los medios de comunicación y repercutir seriamente en la sociedad. Durante las décadas previas hemos visto una gran cantidad de casos, en especial el cuestionamiento a ciertas instituciones occidentales que han desplegado su accionar en otras regiones del mundo. En parte, los medios permiten transmitirle a la gente las tareas que realizan las instituciones en otras regiones del mundo. También debemos recordar que con el auge de las telecomunicaciones y la tecnología 2.0, un simple funcionario que forma parte de una institución puede documentar, grabar o filmar material que puede comprometer a toda la institución. Es por esto que ha comenzado a efectuarse una interesante labor en ciertas instituciones, principalmente en naciones del primer mundo. Se han creado agencias especiales contra la corrupción o las llamadas "anticorrupción" dentro de una misma institución, o en algunos casos fuera de la misma pero con control directo sobre ella. Estas buscan controlar los casos de corrupción, manejo de fondos y actividades de los principales tomadores de decisiones dentro de las instituciones, con el fin de preservar la reputación de las mismas e impedir que estas sufran fuertes cuestionamientos dentro de la sociedad. Esta iniciativa es una opción viable para luchar contra la corrupción dentro de las instituciones en un momento en el cual las mismas se encuentran demasiado expuestas a los medios de comunicación masivos y a la opinión pública en general.
Para nuestros tiempos es preciso que las instituciones posean un cierto grado de rigidez en lo que respecta al control sobre los funcionarios. Para esto debe tenerse como objetivo fundamental de las instituciones del siglo XXI que los hombres no afecten el accionar de las instituciones. El costo de esto podría ser terminal para una institución en nuestros tiempos. La solidez de un regimen democratico también depende del grado de autonomía de sus instituciones. Hemos visto recientemente en diversos estados de distintas regiones del mundo, como regímenes democraticos han tomado control de las instituciones y rapidamente los funcionarios designados para ocupar los más altos cargos de las mismas han pasado a controlar y manipular dichas instituciones. Esto afecta al régimen democratico en general. Es importante tener en cuenta que los hombres no modifiquen las metas finales y los objetivos de las instituciones. En general estos cambios deberían venir "de abajo", como son denominados comúnmente. Es decir, la propia sociedad, en respuesta a los cambios que se van presentando, busca modificar sus instituciones para mejorar su futuro como un todo. Los cambios impuestos en las instituciones desde arriba, generalmente denominados "de élite" es decir cambios impuestos por un grupo y/o sector reducido de poder con el fin de modificar las instituciones, tiene consecuencias nefastas para una democracia. Porque los cambios no son introducidos por consenso de la sociedad, si no por un grupo reducido de individuos.
Actualmente nos encontramos en un momento histórico donde los cambios se dan con demasiada rapidez en el sistema. Los cambios políticos, económicos, financieros, sociales e incluso estructurales son una constante para un mundo en el cual las demandas se encuentran en constante cambio, y para esto las respuestas deben ser inmediatas.
Es de suprema importancia que si las instituciones perduran en el tiempo, puedan ir adaptandose a los cambios. Como es de esperar una institución no puede quedarse en el tiempo, con practicas y costumbres que resultan obsoletas para los tiempos modernos. Sí es importante que conserven sus pilares fundamentales, pero pueden aprovechar los cambios y las nuevas demandas para tener un mejor accionar. Las instituciones del Siglo XXI precisan estar más cerca de la gente, y para esto es necesario que se encuentren en constante movimiento. Su interacción con la sociedad debe ser fundamental, más en una era donde una gran cantidad de ciudadanos tienen acceso a internet y a demás medios para conectarse con las instituciones. Las mismas deben aprovechar de las nuevas tecnologías para presentar su accionar, sus planes y mostrar su rol dentro de la sociedad.
Las instituciones no deben ser arcaícas, deben buscar insertarse en el Siglo XXI. Esto mejorará su rendimiento y principalmente le permitirá a una importante masa de ciudadanos conocer sus propuestas, su funcionamiento y sus fines, lo cual contribuye a mejorar una democracia. El conocimiento por parte de los ciudadanos de sus instituciones beneficia a todos.
No podemos dejar de lado al hablar de instituciones, la burocracia. Es cierto que con el tiempo la burocracia puede perfeccionarse o puede entorpecerse, aunque generalmente en las últimas décadas hemos visto como la misma debió adaptarse a los cambios que sufrieron las instituciones. La burocracia tiende a ser positiva para una institución, el amplio conocimiento de un grupo de personas especialzadas para comandar dicha institución puede proveer a la sociedad de una importante herramienta, pero lo cierto es que la burocracia no debe entorpecer el funcionamiento de la institución. Las rápidas respuestas y la eficacia a la hora de afrontar situaciones límite pueden demostrar cuan capacitada se encuentra una burocracia. Una de las claves para el Siglo XXI va a ser el desarrollo y la evolución de las burocracias dentro de las instituciones para afrontar los cambios que se van presentando, y como esta responde. Para esto sera preciso la formación de profesionales, el perfeccionamiento de los burócratas, la utilización de información efectiva, la comunicación fluida entre los miembros de la institución y una efectiva comprensión de las demandas sociales.
Hemos estado hablando a lo largo de toda la segunda parte del trabajo acerca de la necesidad por parte de las instituciones de dar rápidas respuestas a la sociedad. Ahora bien, ¿de qué forma podemos llevar a cabo esto? En primer lugar se debe tener en cuenta a qué se responde, luego cuales son las demandas sociales, cuales son las capacidades de la institución, cuán cerca se encuentran las herramientas de las cuales disponen las instituciones, que consecuencias van a tener las respuestas, como puede modificar una institución el orden social dentro de un estado nación y finalmente evaluar la respuesta para poder perfeccionarse a futuro en lo que respecta a la relación con la sociedad. Las instituciones deben tener en cuenta que una rápida respuesta puede determinar el éxito o el fracaso, pero por otro lado también puede precipitar los resultados. El conocimiento del área sobre la cual se trabaja es primordial y el desarrollo de todas las capacidades institucionales para responder ante la sociedad va a determinar, junto a las demás características mencionadas, el resultado final. Por lo cual podemos concluir diciendo que las respuestas por parte de las instituciones dependen de un número determinado de factores internos y a la vez externos, y las mismas deben ser rápidas pero a la vez eficaces.
Debemos tener en cuenta que las instituciones dependen de sus objetivos. Fueron creadas para fines específicos y poseen herramientas para actuar ante tales fines. Otra de las características de las instituciones del Siglo XXI va a ser la necesidad de perseguir objetivos claros. Una institución no puede ocuparse de diversas cuestiones que estén poco relacionadas, las metas no pueden entrelazarse, tampoco se puede elaborar una escala de preferencias en cuanto a importancia, por eso las instituciones deben especializarse en un área y tener en cuenta cuales son sus objetivos. Así como los médicos se ocupan de la medicina, los abogados del derecho, las instituciones deben buscar comprender claramente cual es su área de trabajo en un siglo de constantes cambios. Para estos fines, los objetivos sirven de faro a las instituciones permitiéndoles no perder su rumbo y no desviarse del camino.
Finalizando con el trabajo debemos mencionar la última característica que creemos deben poseer las instituciones para el presente siglo. Las instituciones deben adaptarse al uso de las nuevas tecnologías. Las mismas han demostrado ser una herramienta fundamental para la comunicación gobierno - sociedad, han demostrado ser precisas para otorgar noticias "en vivo", realizar coberturas "minuto a minuto", conectando a un pueblo con el accionar que despliega su gobierno en todo el mundo, ha permitido hacer pública la agenda gubernamental, ha efectuado cambios en los servicios de gobierno que han tenido que dar respuesta a las sociedades sobre su accionar, en fin las nuevas tecnologías han permitido acercar a las sociedades a las actividades llevadas a cabo por sus gobiernos. En algunos casos ha dado resultados óptimos, beneficiando a ambas partes y mejorando el accionar conjunto de una nación, en otros ha demostrado ser fulminante, derrocando gobiernos, provocando renuncias en las cúpulas más altas de poder y desmantelando el accionar encubierto llevado a cabo por instituciones públicas.
El fin de utilizar dichas herramientas es mejorar la comunicación con la sociedad, agilizar las respuestas, demostrar transparencia, demostrar efectividad, demostrar que las instituciones no se tornan arcaícas si no que pueden adaptarse a los cambios y mejorar su comunicación, demostrar que la actividad gubernamental y burocrática no es un mundo cerrado, si no que se encuentra abierta a la sociedad, mejorar las actividades de la propia institución y ampliar las fronteras. Hoy día el acceso a la televisión e internet le permite a una gran cantidad de ciudadanos conocer las actividades que su gobierno lleva a cabo. Antiguamente aquellas personas que vivían en sectores alejados de los centros de poder y gobierno en una nación, prácticamente desconocían las actividades llevadas a cabo por las agencias de gobierno. Hoy día las redes sociales y los servicios informáticos oficiales han permitido eliminar las distancias, acercando a las instituciones con la sociedad. Creemos profundamente que esto es para beneficio de toda una nación, porque si nos remontamos al inicio de este trabajo donde señalamos que las instituciones emanan de la voluntad de los pueblos, estaríamos regresando en pleno Siglo XXI a una relación directa entre las sociedades y las instituciones que tiende a mejorar la calidad de vida dentro de una democracia.





                                                                                                Tomás Vera Ziccardi.











martes, 26 de octubre de 2010

Análisis del trabajo "Back Rooms or Ballot Boxes?" de Miguel De Luca, Mark P. Jones y María Inés Tula.

¿CUARTOS TRASEROS O LAS URNAS?





Nominación de Candidatos en Argentina.







Miguel De Luca.


Mark P. Jones.


María Inés Tula.








El análisis llevado a cabo por De Luca, Jones y Tula nos habla acerca de la nominación de candidatos dentro de las democracias. La nominación de candidatos es vista como un mecanismo de funcionamiento a la hora de las elecciones intrapartidarias que repercute en la política y nos demuestra como funcionan los partidos a puertas adentro y donde se focaliza el poder. A su vez nos permite ver la estructura organizacional del partido y comprender las relaciones de estos con diversos actores y su desenvolvimiento en distintos escenarios. Ya sea su desarrollo a nivel provincial, la influencia de los Gobernadores provinciales o la posibilidad que el partido sea el mismo que se encuentra en la presidencia de la Nación, la nominación de candidatos se ve altamente influenciada por muchos conceptos que desarrollaré a continuación, con lo cual los autores nos quieren demostrar que la nominación de candidatos nos da varias referencias para comprender los sistemas políticos y como los partidos se desenvuelven en el mismo.
Desde un primer momento se hace referencia al Método Comparativo. Los autores consideran que este método es difícil de aplicar a la nominación de candidatos para establecer lazos entre democracias que son muy divergentes y presentan diferentes características propias de cada Estado Nación. Por lo cual este análisis se va a remitir únicamente a la nominación de candidatos en la Cámara de Diputados de la República Argentina entre los años 1983 y 2001.
Me gustaría aclarar que a lo largo del trabajo los autores diferencian y hacen mención a dos tipos diferentes de selección de candidatos. Por una parte encontramos a la Primaria Directa, que también denominan como urnas, es decir cuando hay dos ó más listas que compiten en una primaria para conseguir imponerse a nivel partidario (es decir dentro del partido) y que pueden ser ejecutadas por miembros y afiliados del partido o también por parte de la ciudadanía a la cual se llama a votar. Del otro lado se hace mención a los Cuartos Traseros. Comúnmente denominados acuerdos de élite. Básicamente son los acuerdos que se establecen entre miembros del partido para seleccionar a quienes van a ser los candidatos, en lugar de hacer elecciones primarias. Podemos decir que una cúpula, o en los casos de determinados partidos, u caudillo o figura hegemónica, selecciona directamente a los candidatos.







Para comenzar a desarrollar su trabajo los autores hacen mención a como está organizado este último.  Para esto dividen el trabajo en cinco partes. En la primera se encargan de hacer una introducción a las instituciones políticas argentinas. En segundo lugar analizan los partidos políticos argentinos, categorizando y agrupando partidos en las 4 categorías que otorgan. En tercer lugar explican los métodos para la selección de candidatos. Luego realizan una explicación para el uso diferencial de las partes a nivel de distrito de las primarias frente a los acuerdos de élite para elegir candidatos. Finalmente realizan una conclusión de su trabajo y las implicancias futuras que puede alcanzar.



Las instituciones políticas en la República Argentina.



Los autores van a realizar una breve introducción a como está conformada la República Argentina. Explican la división del territorio en 23 provincias más una ciudad autónoma, distinguen que luego de la última dictadura militar y con la vuelta de la democracia en 1983 el país posee dos cámaras que derivan del poder Legislativo de la Nación, la Cámara de Senadores y la Cámara de Diputados. Pero como mencioné al comienzo el análisis se centra en la Cámara de Diputados. Una Cámara que pose 257 miembros elegidos en los 24 distritos que dividen al territorio, que son elegidos por un período de tiempo de cuatro años. Donde la mitad de la Cámara se renueva cada 2 años por lo cual los distritos renuevan la mitad de sus miembros en ese lapso de tiempo. Las provincias poseen un mínimo de 5 miembros, que aumenta de acuerdo a su población, es decir aquellos distritos que tengan un alto grado de población van a poseer un mayor número de diputados para la Cámara, pero jamás pueden ser menos de 5.
Al finalizar esta primera parte del análisis los autores nos van a ir introduciendo en un tópico importante de su investigación. Mencionan que cada provincia tiene su propia constitución y elige directamente a sus gobernadores. Siendo estos últimos de destacada importancia en el aspecto de la política local y a su vez nacional, estableciendo relaciones y gestionando la política pública a nivel provincial.



Los partidos políticos en Argentina, desde 1983 hasta 2001.



Como mencioné al comienzo, los autores llevan a cabo una división grupal entre los diferentes partidos políticos del país. Dando como resultado cuatro grupos. En el primero encontramos a los dos partidos políticos que han acaparado el escenario político argentino desde fines de la Segunda Guerra Mundial. Estamos hablando del Partido Justicialista y de la Unión Cívica Radical.
El Partido Justicialista fue fundado con Perón posteriormente a la disolución de las organizaciones que apoyaban su candidatura presidencial de 1946. Durante los primeros años del partido, este carecía de una estructura organizacional, siendo el partido básicamente referenciado y organizado por su líder. Perón prácticamente elegía a los candidatos del partido para cargos públicos. El partido siempre se caracterizó por una identidad colectiva muy fuerte y por un bajo nivel de institucionalización y de mecanismos para la selección de sus candidatos y líderes. Aquí es cuando entra en juego la separación entre Listas Oficiales y Listas No Oficiales. Pero luego de la década de los ‘80s el partido comenzaría a tener una mayor institucionalización, de la mano del sector Renovador del partido.
La UCR a diferencia del PJ, siempre se caracterizó por un alto grado institucionalización y por un fuerte aparato interno. A su vez se creó y consolidó en 1890, siendo un partido mayoritariamente representante de la clase media argentina que reclamaba mayor participación política dentro de un país que era controlado políticamente y económicamente por la oligarquía. Este período conocido como el Suicidio de las Oligarquías le permitió al partido afianzarse en la escena política argentina. En contraparte con el PJ la Unión Cívica Radical no se caracterizó por líderes fuertes que entusiasmen y llamen a las masas.
Si bien son partidos diferentes, para los autores encajan dentro de este primer grupo debido a su peso y a su influencia y representación dentro de la sociedad argentina. Son los partidos que mayor presencia tienen en los municipios y que poseen el mayor número de afiliados, ganando de esta forma el 82% de las bancas para diputados desde 1983 hasta 2001, dejando el 18% para el resto de partidos políticos del país. Por otro lado entre ambos partidos poseen el 83% de las victorias en gobernaciones. Demostrando de esta forma su hegemonía a nivel provincial y de distritos.
Los autores enuncian su segundo grupo, en donde encontramos aquellos partidos minoritarios que alcanzaron presencia nacional, pero que luego de tres o cuatro elecciones desaparecieron debido a su carencia de una base fuerte y sólida para poder afianzarse en el sistema. Aquí encontramos a partidos tales como el Partido Intransigente, Frente Grande o el Frente País Solidario (FREPASO).
En el tercer grupo se encuentran los denominados partidos provinciales, los cuales tienen un alcance local y generalmente tienden a actuar como partidos opositores a los grandes partidos. Estos partidos carecen de una estructura organizacional fuerte y generalmente tienen tendencias a ser donimados  por una figura o líder que se termina convirtiendo en la cara visible del partido, llegando en algunos casos a tener él más peso que el mismo partido. Aquí encontramos a partidos tales como Acción Chaqueña.
En el último grupo se encuentran los partidos que no son relevantes durante las elecciones y que no alcanzan a influir en la política nacional. Los autores van a realizar y focalizar su estudio con los tres primeros grupos de partidos, por lo cual este último queda dejado de lado.



Métodos para la selección de candidatos.



Los autores mencionan que en la Argentina se encuentran en vigencia una Ley de Partidos Políticos que obliga a los diversos partidos del país a celebrar elecciones intrapartidarias en determinado período del año. No son para cargos públicos, si no para elegir candidatos puertas adentro del partido. Hay tres métodos para elegir candidatos. Del primero ya hablamos al comienzo, son los acuerdos de élite. Pueden ir desde la imposición de una lista por uno de los denominados caudillos provinciales hasta un acuerdo entre los miembros del partido para designar candidatos. Es un mecanismo para elegir a los candidatos sin primarias directa que permite posicionar como candidatos a aquellas personas más afines al líder o a la cúpula como también a aquellos que representen de mejor forma los intereses de quienes dirigen el partido. Son por así decirlo acuerdos de oficina, pactos entre determinados miembros del partido.
Luego tenemos el montaje de elecciones o elección de asamblea. Aquí la asamblea del partido provincial elabora listas para que los delegados del partido y la asamblea elijan a los candidatos que se encuentran dentro de esas mismas listas.
En la tercera categoría encontramos aquellos casos en los que dos o más listas compiten en una elección primaria directa. Pueden ser tanto participes de las mismas los afiliados y miembros del partido como también se puede llamar a la ciudadanía a formar parte de las elecciones. Como ya se mencionó son elecciones intrapartidarias, es decir están remitidas al interior del partido para poder obtener los candidatos.
Luego de la categorización los autores señalan algunas características propias de la Argentina que repercuten en los mecanismos mencionados con anterioridad. En primer lugar encontramos al aparato que es la maquinaria que permite el funcionamiento de las listas a nivel local y provincial en donde interactúan los punteros políticos, quienes son vecinos de un barrio o localidad y mediante acuerdos con miembros del partido o del gobernador hace de interlocutor entre el partido y la ciudadanía, generándole mayor cantidad de votos al partido y beneficios de índole económica, social y política a los implicados bajo el ala del puntero. Generalmente en el caso argentino encontramos a los barra-bravas. Los cuales forman parte de las hinchadas de los clubes de fútbol que poseen importancia nacional pero a su vez local y barrial, de estas formas pueden ejercer mediante métodos propios el control o la influencia para darle apoyo y votos a determinados líderes y/o partidos. 



Distinción entre uso de elecciones primarias y acuerdos de élite.



En la contraposición de ambos métodos los autores van a evidenciar distintos factores que influyen en los partidos para optar por uno u otro método. Para ellos hay varias características que van a influenciar a la hora de elegir entre alguna de las opciones, generalmente y esto lo veremos cuando llegue al final del trabajo, para los autores algunas de estas características son propias de la Argentina, lo cual hace complejo de entender el funcionamiento de la arena política argentina, tal es así que dentro de las conclusiones finales que se dan en la última sección del trabajo encontramos características propias de la división territorial argentina, de los actores propios de este país y del poderío que poseen los distritos y provincias.
Desde un comienzo se hace referencia a los gobernadores. El poder que poseen estos dentro de su jurisdicción y la influencia dentro del escenario político local es bastante amplio. Puede influir en las elecciones de candidatos de los partidos para su beneficio y pueden negociar con rivales para obtener ganancia propia. A continuación desarrollo las principales características que atribuyen los autores a los gobernadores.
En primer lugar tienen poder institucional y político, ya que les es conferido por la constitución provincial, que a su vez los convierte en el actor clave para la reelección de candidatos. Esta reelección la voy a mencionar más adelante, pero sí es clave para comprender su influencia a nivel estatal como a nivel partidario.
Los gobernadores también pueden ofrecer cargos públicos que beneficien a las familias de los punteros políticos y puestos en la administración pública para políticos.
Poseen fuerte influencia sobre la política pública, como mencionan los autores. Con programas públicos pueden cumplir grandes áreas tales como la Saluda, la Economía local y la Educación. Otorgando concesiones y beneficios en estas áreas pueden garantizarse gran apoyo de la población, lo cual directamente influye en los lazos con la sociedad y una futura posibilidad de ser reelegidos.
Los autores hacen mención que generalmente, el Gobernador es el presidente del partido del partido local, o lo supo ser o acaparó un cargo importante del partido más poderos de su provincia, por lo cual su influencia política aumenta considerablemente, sumándole también que posee el respaldo de un partido político que le genera propaganda, votos, confianza y apoyo de la sociedad.
De esta forma el Gobernador puede imponer su candidatura y coactar adversarios para disminuir la influencia de otros partidos y posibles opositores.
En esta parte del trabajo, los autores se encargan de de señalar que de las 24 provincias o distritos (si sumamos la Ciudad Autónoma de Buenos Aires) en 18 los gobernadores pueden ser reelegidos. De estas 18, 14 tienen dos períodos consecutivos, por lo cual se aseguran continuar al frente por cuatro años más y continuar haciendo más poderoso su aparato.
Es claramente evidenciable la importancia que poseen los Gobernadores y como articulan y concentran poder para asegurarse su continuación en el cargo. Los caudillismos demuestran como está determinado el poder en las provincias y como elecciones tras elecciones se continúan imponiendo los mismos nombres, generando la identificación de una provincia con su respectivo gobernador y líder político, lo cual como vamos a ver más adelante genera repercusiones a la hora de elegir los candidatos en los partidos políticos.
También se hace mención en el trabajo a la posibilidad que el Presidente de turno forme parte del partido del gobernador o de alguna provincia. En este caso va a haber un mayor apoyo a la provincia, otorgándole mayores recursos que luego le van a facilitar al partido obtener la victoria a nivel provincial y a su vez le asegura al gobernador continuar al frente por años más. Pero por otro lado, al mencionar la Cámara de Diputados, de acuerdo a este caso señalado, el presidente va a obtener mayor cantidad de diputados que apoyen sus políticas y proyectos, otorgándole más poder al presidente y estableciendo una relación Poder Ejecutivo-Provincia muy fuerte.
Los autores mencionan dos casos interesantes a tener en cuenta. En primer lugar hacen referencia a las elecciones del año 1983. Luego de varios años de dictadura militar, en donde varios políticos de diversos partidos y sectores sociales fueron perseguidos y secuestrados, el aparato político se fue desgastando. A pesar que se anunciara que se reestablecería el orden para facilitar el buen desempeño en la arena política los partidos y los actores políticos se vieron fuertemente debilitados. Los autores señalan que en casi un año los partidos debieron reorganizarse, llevar a cabo campañas, armarse a nivel de distrito, provincial y nacional y buscar líderes, por lo cual los arreglos y la selección de candidatos no serían por elecciones primarias, si no que principalmente serían más de índole de acuerdos de élite.
Luego se hace referencia a la alianza entre la UCR y el FREPASO. Si bien se considera y toma en cuenta el carácter organizacional que posee la UCR y su aparato burocrático en todos los niveles, que también se puede evidenciar en el FREPASO, en aquel momento, era de esperarse que la selección de candidatos sea mediante elecciones primarias, justamente debido a lo enunciado con anterioridad. Pero al haber divergencias entre ambos partidos y al tener en cuenta que una alianza es una alianza y no una fusión que dure por siempre, ambos lados no estaban totalmente decididos a apoyar y defender las candidaturas del otro, por lo cual la elección de posibles candidatos también fue dada por acuerdos de élite.



Sección final: Cruce de variables y conclusión.



Para demostrar y explicar los conceptos que mencionaron a lo largo del trabajo, los autores producen una asignación de valores de cero a uno para cada uno de los conceptos y puntos importantes que fueron analizando. A continuación enseñan unas tablas en las cuales se ha producido el cruce de variables y encontramos diferentes valores del cero al uno para cada uno de los conceptos. También observamos resultados negativos y márgenes de error que permiten hacer e enfoque todavía más aproximado. Lo importante es ver que nos dicen las tablas, que deriva de ellas. De esta forma podemos observar que la oposición provincial influye fuertemente en la selección de candidatos mediante elección primaria. A su vez al haber analizado los casos de gobierno provincial y presidencial, entendemos que cuando el partido se encuentra en el orden presidencial no hay demasiadas probabilidades que elija mediante elecciones primarias. Los partidos minoritarios provinciales tienen pocas posibilidades de elegir mediante elecciones primarias debido a su precaria organización y estructura y a su vez a la importancia de sus líderes.
De acuerdo a los dos partidos más importantes que encajan dentro de la primer categoría o grupo, vemos que el Partido Justicialista cuando se encuentra a nivel provincial en la oposición tiene el 61% de probabilidades de elegir sus candidatos por elecciones primarias. Pero cuando el PJ se encuentra en el gobierno provincial solo hay un 21% de probabilidades que haga la selección de candidatos mediante elecciones primarias.
Por otro lado la UCR cuando se encuentra en la oposición provincial posee un 69% de probabilidades de elegir sus candidatos mediante elecciones primarias, mientras que en los casos que se encuentra en el gobierno provincial de turno su porcentaje de probabilidades de elegir sus candidatos mediante elecciones primarias decae ampliamente al 27%.
De esta forma vemos el valor que tiene encontrarse en la oposición y como una vez en el gobierno las selecciones de candidatos por elecciones primarias queda por así decir rezagado o dejado de lago, primando otros métodos como por ejemplo los convenios de élite. A su vez se rompe en cierta forma con el mito que la UCR al tener tradición organizacional y un fuerte aparato burocrático va a tender siempre a elegir sus candidatos mediante elecciones primarias, como también se demuestra que el PJ actúa de la misma forma que la UCR cuando se encuentra en el gobierno, y relativamente parecido al encontrarse en la oposición. Con esto no quiero decir que copia o imita, si no que es un acto propio de los partidos al encontrarse en el gobierno, lo cual puede incrementar las posibilidades que esas elecciones de élite sean para beneficiar a aquellos líderes provinciales que son funcionarios o allegados de los Gobernadores y de esta forma sean colocados como candidatos. Por lo cual ahora queda representado y demostrado de mejor manera la influencia de los Gobernadores y los partidos que se imponen en las provincias.
Por lo cual vale aclarar que para comprender el funcionamiento de la política argentina hay que localizarse en el nivel provincial y señalar todas las características que se desprenden en las provincias.
Por otra parte hay que visualizar la importancia del partido que se impone y gana en la provincia, como a su vez el rol del Gobernador y su relación con el partido, la oposición y los sectores de la sociedad.
Resumiendo lo explicado hace instantes, los partidos en la oposición son más proclives a celebrar elecciones primarias que los partidos en el gobierno.
También hay que mencionar que las alianzas entre partido políticos reducen las posibilidades que las elecciones de candidatos sean por vía primaria.
Cabe aclarar que cuanto más pequeño sea el partido, más fuerte sean los personalismos de sus líderes y menor sea la estructura organizacional que posea, es más probable que no elija mediante el método de elecciones primarias.
Por último los autores señalan que debido a las olas democratizadoras y al aspecto positivo con el cual las sociedades visualizan a las elecciones primarias dentro de las democracias, en los tiempos por venir las elecciones para candidaturas van a aumentar su número mediante el método de elecciones primarias, y este es un concepto que debe hacerse prevalecer.



                                                                                              Tomás Vera Ziccardi.