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jueves, 23 de febrero de 2012

Surinam: redireccionamiento hacia la América del Sur.





Surinam: Redireccionamiento hacia la América del Sur.







Autor: Tomás Vera Ziccardi.





América del Sur es una región donde se ubican naciones con una relevancia considerable en el sistema internacional. Tales son los casos de Argentina, Brasil, Chile y Colombia. Si tomamos en cuenta el rol que juegan en la economía internacional dichos estados podemos observar con claridad la importancia que poseen en representación de América Latina. Ahora bien, debemos a su vez hablar de los mecanismos y procesos de integración que se han dado en dicha región. Sus antecedentes se prolongan en el tiempo y nos remontan a los primeros años de vida de las naciones suramericanas como estados independientes. Con el paso del tiempo la confluencia ha llevado a distintos tipos de integración regional. Hemos visto un  gran amalgama de relaciones intrabloque que se extienden a lo largo de distintas áreas, ya sea una integración en términos políticos, comerciales, económicos, sociales, culturales o incluso en materia de defensa. Se destaca dentro de estos procesos al MERCOSUR/MERCUSOL y la UNASUR. 

Ya hemos hablado en otros trabajos sobre los organismos regionales, su historia, su labor y sus beneficios. En este escrito indagaremos sobre dos cuestiones sumamente interesantes, y que combinadas las podemos identificar en los casos de naciones tales como Surinam. Estamos hablando de la incorporación a dichos mecanismos de naciones de menor peso a nivel regional, y al mismo tiempo de naciones que históricamente se han mantenido alejadas de estos procesos. ¿Qué hay de naciones como Surinam? ¿Pueden estados con una historia divergente adaptarse al MERCOSUR y la UNASUR? ¿Qué rol juegan los grandes poderes regionales en el proceso de integración? ¿Quién se beneficia de su entrada a los organismos regionales? Todos estos interrogantes giran en torno a la problemática que hemos planteado. 

En este trabajo sostengo cuatro enunciados. En primer lugar que sí es posible la inserción de dicho tipo de naciones a los mecanismos regionales. En segundo lugar promulgo que existe una doble vialidad, donde tanto los poderes regionales buscan ampliar los mecanismos y por tanto promueve el ingreso de nuevos miembros, así como también los pequeños poderes buscan integrarse a la región. Mi tercer argumento aquí presente es que los beneficios son de tres tipos. Uno a nivel macro, donde los organismos son los beneficiarios. Otro por parte de las naciones más influyentes, que logran satisfacer intereses que trascienden las fronteras regionales. Finalmente las naciones menos poderosas también se benefician del ingreso a los mecanismos regionales, ya que expanden sus relaciones y se adaptan a estructuras donde sus ganancias se multiplican. En último lugar refuerzo la idea sobre el "redireccionamiento" que lleva a cabo Surinam con vistas a integrarse de forma plena a la región de la cual forma parte. 

A modo de aclaración final, las ideas que desarrolle en el trabajo son analizadas en conjunto con el caso de Surinam. De estudiarse a Surinam de forma aislada corremos el riesgo que las particularidades impidan aplicar la lógica a otros casos tales como el de Guyana o Ecuador. Por otro lado si el análisis fuera netamente teórico y no se tomara en cuenta algún ejemplo, la aplicabilidad de lo aquí expuesto sería en vano al no tener contraste con la realidad. 

La República de Surinam obtuvo su independencia de los Países Bajos en el año 1975. Durante las siguientes tres décadas atravesó por un proceso de desestabilización política, deslegitimación institucional, crisis económica e inestabilidad social. La economía de Surinam durante dicho período estuvo sumamente vinculada al mercado externo. Las exportaciones de materias primas condicionaron la dependencia del mercado externo, principalmente de la demanda en los Estados Unidos y Europa. Largas décadas de crisis comenzaron a plantear en Paramaribo la necesidad de cambios estructurales. Por un lado, y en cuanto a nosotros nos compete, se trató la necesidad de aumentar los lazos con la región. La relación con las naciones del Caribe abrió la lógica de mejorar el comercio dentro del marco de CARICOM. De todas formas, en materia comercial y política, se precisaría de una relación con otros bloques más poderosos. 

Desprenderse de la lógica colonial significó comenzar a transitar la independencia a pasos agigantados. La nación no había atravesado por los procesos históricos que otras naciones suramericanas habían experimentado. Por otro lado, Surinam estuvo durante un período de tiempo prolongado bajo control neerlandés, a diferencia de gran parte de América del Sur, que durante su etapa colonial se encontró bajo control español y portugués. Claro está que las identidades, la cultura y las relaciones políticas no fueron las mismas, por lo cual Surinam apareció, hablando en términos poco coloquiales, como un "extraño" dentro de una región que había transitado largos y divergentes procesos desde su independencia. 

Gran parte de la economía de Surinam se encuentra vinculada a la explotación de metales preciosos, la minería es una de las principales actividades en conjunto con la agricultura. Al mismo tiempo, el Producto Interno Bruto se encuentra vinculado en altos porcentajes a las exportaciones de dichos bienes primarios. La dependencia de los mercados externos ha sido, por momentos, causa de las crisis económicas que se han desatado en la nación suramericana. El comercio dentro de la región de América del Sur planteó para Surinam la posibilidad de mejorar los términos de intercambio, relacionarse comercialmente con naciones similares y economías complementarias, y finalmente generó un marco con mejores opciones para reducir la dependencia de los mercados convencionales a los cuales su economía se vio ligada. 









Winston Lackin (derecha), Ministro de Relaciones Exteriores de Surinam, saluda a su par brasileño Antonio Patriota (izquierda) luego del encuentro bilateral en el cual habló sobre el interés de su nación por ingresar al MERCOSUR/MERCOSUL. Dicho ingreso parece ser acompañado por el principal aliado que posee Surinam en la región. Además de sus relaciones comerciales, Brasil y Surinam mantienen importantes proyectos de infraestructura en común dentro del marco de IIRSA.





La necesidad de una integración más amplia se comenzó a gestar a partir de los primeros años de la primera década del siglo XXI. Los cambios en el sistema internacional, la integración regional y la crisis gestada a finales de 1999 abrieron la puerta a una nueva relación con la región. Hablamos a continuación del primer enunciado. La integración es posible ya que naciones como Surinam encuentran dificultades para alcanzar objetivos políticos y fines comerciales de forma unilateral. Su fuerza a nivel internacional se ve socabada. Dentro del marco regional y en conjunto de otras naciones más fuertes, Surinam puede lograr no solo mayor presencia sino también alcanzar objetivos vitales para el interés nacional. Estos cambios que tomaron lugar a partir de 2005 hoy día son una realidad. Por ejemplo, podemos mencionar que uno de los pilares de las relaciones exteriores de la nación, de acuerdo a lo expuesto en su sitio web oficial, es la integración regional. Remitiéndonos a dicha fuente, se mencionan distintos mecanismos en los cuales Surinam ha formado parte y a los cuales les otorga relevancia, dentro de los mismos encontramos: Grupo Rio (el sitio web oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores explica que le posibilitó a la nación desarrollar la cooperación política con naciones latinoamericanas que se encontraban en situaciones económicas y políticas similares, aumentar la coordinación en el marco latinoamericano y tratar temas de otra índole, como por ejemplo cuestiones sociales), UNASUR (de la cual hablaremos más adelante), el Proyecto IIRSA (para Surinam es sumamente importante, principalmente en temas de infraestructura que le posibilitarán a la nación mejorar sus vías de conectividad con Brasil para ampliar el comercio) y la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (menos relevante que las expuestas con anterioridad). Podemos observar que se han desarrollado mecanismos y vías para la integración regional. Combinemos estas ideas con la participación de Surinam en OEA, MERCOSUR y CARICOM. Concluimos señalando que la integración de naciones con poco peso a nivel internacional a los organismos regionales es posible y además se presenta como una de las mejores políticas a largo plazo para expandir las posibilidades de inserción internacional. 

Tengamos en cuenta nuestro segundo postulado. Tanto la UNASUR como el MERCOSUR/MERCOSUL descansan sus pilares sobre las naciones que las integran. Siempre hablando en un sentido amplio, el rol individual de cada nación, su capacidad económica y las medidas que adopten los poderes regionales conforman la viabilidad del organismo. Por supuesto, su relación con otros organismos y bloques regionales también posee relevancia, de todas formas los factores externos no condicionan, de forma directa, el funcionamiento del organismo. Si prestamos atención al rol de los poderes regionales, observamos en el caso sudamericano que Chile, Brasil y Argentina influyen en cierta forma sobre el funcionamiento de los organismos internacionales. Influyen en el buen sentido de la palabra, ya que el peso de sus economías y la utilización de sus recursos para mejorar el funcionamiento del organismo son sumamente importantes. A dichas naciones les es beneficiosa la ampliación de los organismos. La convergencia regional en los mecanismos de integración amplian el peso que van a tener en el sistema internacional, al mismo tiempo que mejora las condiciones en la propia región. Entendemos de esta forma los motivos por los cuales algunas de estas naciones han realizado un importante esfuerzo por acercar a otros estados a las instituciones regionales. La integración de Venezuela al MERCOSUR/MERCUSOL o la misma ampliación de los miembros de UNASUR beneficia a los poderes regionales, más allá de cuestiones particulares de las cuales podamos hablar. Por lo cual la integración de naciones de bajo y mediano alcance también es impulsada por parte de las de alto alcance. 
Si nos situamos en la posición de naciones como Surinam, ya hemos evidenciado los beneficios que pueden recoger al formar parte de dichas instituciones. El ingreso de Venezuela al MERCOSUR/MERCOSUL por ejemplo, abrió una nueva cuestión de suma importancia, estamos hablando de la posibilidad de ampliación del grupo comercial más grande de América del Sur, donde se encuentran dos de los cuatro poderes económicos latinoamericanos. Naciones como Surinam pueden acceder a un marco comercial que favorezca tanto su economía interna como también sus relaciones comerciales exteriores. La expansión del mercado comercial suramericano por excelencia mejorará a su vez la posibilidad de una proyección futura donde economías tales como Colombia o Chile puedan formar parte como miembros plenos. Concluimos señalando por un lado que Surinam ha estado realizando tratativas para incorporarse como miembro pleno al MERCOSUR/MERCOSUL, apoyándose en la participación en calidad de observador externo, y por otro lado señalamos que la doble vialidad para la integración es una realidad explicada a través de los grandes y pequeños poderes, en el caso suramericano. 

La mencionada tipología en cuanto a beneficios señala las siguientes características. En primer lugar la propia institución se beneficia del ingreso de nuevos miembros. Si bien más no siempre significa mejor, una ampliación en el número de miembros puede darle mayor peso en el plano internacional. Dicho planteo se encuentra vinculado con el rol que pueda jugar cada nación. Por ejemplo, ante el ingreso de un importante estado productor de petróleo a un mercado común, el mismo se puede beneficiar no solo de las ganancias y de la comercialización del bien, sino que también le otorga mayor margen de maniobra a la hora de negociar otro tipo de cuestiones a nivel macro. 
Hemos hablado de las intenciones y en parte de los beneficios adquiridos por los poderes regionales cuando se produce el ingreso de nuevos miembros a los organismos. También cabe destacar que en primer lugar incrementan sus vínculos con otros estados. Luego pueden negociar cuestiones que de forma bilateral se encontraban inmovilizadas. En tercer lugar su influencia se acrecenta, pueden llegar a ejercer mayor presión sobre dichos estados debido a concesiones dentro del marco de la organización. Finalmente los beneficios pueden ser para la promoción del organismo a nivel internacional. 
Los beneficios obtenidos por las naciones con poder de bajo alcance ya han sido expuestos.

Cerrando lo analizado hasta el momento debemos concluir con el "redireccionamiento" de Surinam en materia de política exterior. Además de la fuerte defensa que realiza Surinam, a través del sitio web oficial del gobierno y del Ministerio de Relaciones Exteriores, cabe destacar lo expuesto por su Ministro de Relaciones Exteriores. A inicios de 2013, en una reunión bilateral con su par brasileño, el mismo expuso sobre la posibilidad de integrarse de forma plena al MERCOSUR/MERCOSUL, de todas formas no dejó de lado el análisis sobre las consecuencias que esto puede generar en una economía como la de Surinam. Tomamos sus palabras de acuerdo a la expuesto en Prensa Mercosur. Winston Lackin señaló: "Tenemos mucho interés en asociarnos al Mercosur, aunque primero debemos estudiar muy bien las consecuencias que eso podría tener para una economía tan pequeña como la de Surinam". Ámbito Financiero, en su publicación del 2 de Julio de 2012 "Ecuador, Bolivia, Guyana y Surinam, en la fila para entrar al Mercosur", analiza el ingreso por parte de nuevos miembros al Mercado Común del Sur. Plantean una cuestión importante, al advertir sobre el ingreso de otras naciones tales como Colombia y Chile. Es cierto que dichas naciones tienen un gran interés en el comercio con Asia a través del Pacífico, al mismo tiempo que han mantenido una política comercial con miras a la firma de Tratados de Libre Comercio con los Estados Unidos. Debemos prestar atención a estas cuestiones, ya que también se encuentra rondando por América del Sur el interés comercial de los Estados Unidos, nación que ha perdido la valuada posición de mayor socio comercial de la República Federativa del Brasil en el año 2011. Mercados estratégicos como los de la Cuenca del Plata simbolizan también la necesidad de mantener socios comerciales y aliados políticos en otros puntos de la América del Sur. 
El redireccionamiento de Surinam posiblemente alcance uno de sus puntos más relevantes durante el presente año. Miembro de UNASUR, Surinam ha de asumir la presidencia pro tempore del organismo. Recordemos que la nación es miembro del organismo desde el año 2010. Como menciona el comunicado C0012 con fecha del 4 de Noviembre de dicho año, Surinam ratifica el tratado constitutivo de la organización. Dicho comunicado puede ser encontrado en el sitio web oficial de UNASUR.
¿Será 2013 el año donde culmine un proceso de integración por parte de Surinam a una región donde históricamente se mantuvo al margen? ¿Acaso el rol que desempeñe logrará dar forma a un nuevo ciclo donde se profundice su política regional? ¿Servirá de ejemplo para otras naciones con las mismas proyecciones? Esto solo podrá ser respondido de acuerdo a la labor que la propia nación realice en el ámbito regional en los años venideros. De todas formas, y tomando en cuenta las políticas que ha implementado desde el redireccionamiento, creemos fehacientemente en que se profundizará la integración con la América del Sur, principalmente a través de mecanismos e instituciones tales como MERCOSUR/MERCOSUL, IIRSA y UNASUR. 





                                                                                                Tomás Vera Ziccardi.





* La totalidad del presente trabajo es obra material e intelectual del Señor Tomás Vera Ziccardi. Los derechos de dicha obra quedan reservados a TVZC por expreso pedido del autor.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

La hora de la Unidad Sudamericana.




LA HORA DE LA UNIDAD SUDAMERICANA.





Comprendemos la integración, la amistad entre los pueblos, las buenas relaciones entre los estados y la construcción de políticas en conjunto como un proceso sostenido en el tiempo que se fortalece con el paso de los años. Es que aquello que nace como una intención de acercamiento entre presidentes y mandatarios, con el tiempo, se transforma en uniones económicas, genera sentimientos de pertenencia, regionalismos (usando el buen sentido de la palabra), unidad entre los pueblos, defensa de políticas en conjunto, defensa de ideales y posturas regionales.

Históricamente se ha buscado alcanzar esto en diversas regiones del mundo e incluso entre miembros de distintas regiones, pero se ha fracaso en el intento. ¿Cuál fue el problema o qué fue lo que terminó desmoronando tales intenciones? Las causas varían de acuerdo a los casos que mencionemos, pero en líneas generales encontramos cuatro grandes razones que no se tomaron en cuenta, las cuales consideramos como pilares fundamentales de la Unidad.

La primera es la cercanía geográfica. Construir una relación estable hace unos siglos atrás era bastante complejo, incluso hoy día, con el auge de la era de las comunicaciones continúa siendo una ardua tarea. Generalmente es difícil establecer uniones entre naciones cuando las mismas se encuentran a grandes distancias, en la gran mayoría de los casos el concepto de acortar distancias fue impracticable.

 La segunda característica son los intereses de aquellos estados naciones en cuestión. No es posible generar amistad entre los pueblos y unidad si la relación es de sumisión por parte de uno de los miembros sobre el otro, no es posible obtener ganancias para el todo si una de las partes es considerablemente más fuerte que el resto, y esto siempre nos ha remontado a la disyuntiva entre ganancias relativas y ganancias absolutas.

Siendo la tercera característica general, y no por esto la de menor importancia, encontramos las similitudes estructurales, los orígenes en común y la cultura de los estados nación que desean emprender este camino. Por más grande que sea la intención de integrar naciones, más allá de las distancias, estas uniones han fracasado a lo largo de los siglos debido a que sus miembros son estructuralmente diferentes entre sí. Esto termina decantando en que la base (o lo que debería ser la base) de estas alianzas no acepten el proyecto, es decir que los pueblos, al no sentirse identificados con alguien sumamente diferente, rechacen el intento de acercamiento. A lo largos de los años, diversas naciones europeas han señalado la unidad entre los pueblos como una herramienta para romper barreras, con todo el glamour que le agregan los europeos a sus ideas. Lo cierto es que en los momentos de crisis en el Sistema Internacional, cada uno termino tirando para su propio lado y defendiendo sus intereses. Justamente, al no compartir orígenes y culturas en común uno no se decidió a ir también en defensa y apoyo del otro.

Finalmente podemos señalar que los proyectos nacionales y las políticas de estado por avanzar año tras año, década tras década, en la relación y lograr fortalecerla, más que sostenerla, en el tiempo es la cuarta característica. Principalmente varias potencias del último siglo así lo han demostrado. Han profesado su interés y compromiso por avanzar en relaciones que en más de 100 años de historia poco han cambiado. Es preciso que el avance  en la conformación de estas relaciones sea un objetivo primordial y que a medida que los diversos gobiernos vayan pasando, la relación se fortalezca y crezca en cuanto aspecto sea posible.

Habiendo mencionado estas características podemos comenzar con el análisis de nuestro objeto de estudio, estamos hablando de América del Sur.

Seguramente, a medida que iban siendo señaladas las características centrales para conformar la unidad de naciones y pueblos, cada uno sintió reconocida a la región de alguna u otra forma. Si realizamos la tarea de analizar puntualmente cada uno de las cuatro características vamos a observar que Sudamérica, en mayor o menor medida, las posee todas.

En primer lugar cuando hablamos de la cercanía geográfica es inevitable mencionar que somos parte de la misma región geográfica. Esto acarrea ciertos condicionantes. En primer lugar, y más allá de la amplitud de nuestro sub continente, que de paso menciono, uno siglos atrás fue más un problema que una virtud, ya que la conectividad económica, social y política en las primeras décadas del siglo XIX era sumamente compleja. Conectar Buenos Aires con Lima, o Santiago de Chile con Asunción eran opciones demasiado difíciles de efectivizar en aquellos tiempos, he aquí el plus que se le añade a la visión de los hombres que han decidido emprender las campañas libertadoras de nuestras naciones, cruzando todo tipo de terrenos y enfrentándose a los diversos climas que presenta el continente, en una época donde los contactos eran mensuales y se emprendían en carretas o barcos. Regresando a nuestro punto inicial, los tiempos han cambiado. Hoy Sudamérica posee mayores rutas de comercio y relacionamiento, marítimas, terrestres y aéreas. En cuestión de horas uno puede partir de Montevideo y arribar en Lima, Santiago de Chile, Buenos Aires, Asunción y Brasilia. De más está hablar de las comunicaciones, los avances tecnológicos han permitido que las distancias que antiguamente nos separaban sean reducidas a gran escala.

 Por otro lado debemos añadir que todo aquello que le suceda a una nación de nuestra región claramente nos afecta a todos, por ejemplo ante un catástrofe natural, como puede ser el último terremoto en Chile, la región en sí se sintió afectada, no en términos de daños si no en cuanto a sentimiento, y con esto quiero hacer énfasis en que por ejemplo en otras regiones, poco le ha interesado a Myanmar o China las últimas inundaciones en Bangkok, la unidad regional puede llevar a que los pueblos vean cuestiones particulares remitidas a la geografía como acciones que involucran al todo, en lugar de aislarse entre sí.

Hemos mencionado como segunda característica central los intereses. Si bien cada nación Sudamericana posee sus intereses particulares, en las últimas décadas se ha logrado romper con uno de los mayores males que ha tenido la región. Estoy hablando de la primacía de los intereses particulares por sobre los intereses de la región. Se puede apreciar en las diversas naciones un ideal colectivo y a su vez podemos evidenciar que las naciones sudamericanas comparten varios intereses en común, los cuales, por cierto, son sus intereses mayores. Esto conlleva a fortalecer el proyecto de unidad, cuando hay intereses colectivos, las partes buscan defender al todo y proteger al todo de los intereses externos que desean primar los separatismos y particularismos. Hoy Argentina ha logrado comprender que posee varios intereses en común con el Brasil y Chile, de la misma forma en la cual lograr alcanzarlos es más posible si Buenos Aires trabaja en conjunto con Santiago y Brasilia, en lugar de hacerlo por cuenta propia.

Posiblemente sea “la piedra angular” de la Unidad Sudamericana, nuestro origen en común, nuestras similitudes y nuestra cultura. Esto le permite a la región no frenarse en cuestiones remitidas a principios que pueden retrasar o frenar los proyectos de unidad, es en general una herramienta que suma en lugar de restar y que facilita las tareas. Es cierto que los estados de la región poseen diferencias históricas, y seguramente continuarán teniéndolas, pero a la hora de sentarse a negociar cuestiones remitidas a la integración regional, pueden dejar de lado sus diferencias, ya que no son impedimentos para tales cuestiones. Por otro lado las partes no precisan “aclimatarse” las unas con las otras en término de comenzar a conocerse. Las relaciones entre los estados de Sudamérica se remontan a los primeros años de sus respectivas independencias, y a pesar que en determinados momentos se hayan perdido, eso no quita que cada uno conozca al otro a la perfección. Esto es algo que acelera las cosas en lugar de retrasarlas.









Se ha hablado y en gran medida acerca de nuestro origen en común, y no es preciso explicar todo lo que esto significa, brevemente vamos a mencionar que poseer una cultura tener orígenes en común permite avanzar sustancialmente en la construcción de una identidad común y a su vez afianza todo tipo de unidad, principalmente la unidad estructural. Esto puede ser la perdición para otras regiones, que ven impedidas, en diversas cuestiones culturales, sus proyectos de integración.

También se ha hablado desde la academia sobre la integración regional. La construcción del Mercosur, el fortalecimiento de la institución más importante de Sudamérica, la creación de nuevas instituciones y el avance en las relaciones comerciales son herramientas y mecanismos sumamente importantes para alcanzar la Unidad. Esto lo damos por sentado y lo vislumbramos como una herramienta que ha logrado avanzar enormemente el ideal de Unidad Sudamericana. Poseer instituciones de las cuales las partes sean unidades constitutivas y que a su vez estas instituciones canalicen los intereses y las demandas de las partes permite edificar pilares que se mantienen en el tiempo. El caso de UNASUR y más recientemente de CELAC permiten que la región avance en cuestiones de primer orden.

Nos encontramos frente a la última de las cuatro características mencionadas y ante la cual podemos afirmar que desde la conformación del Grupo Rio en adelante la región ha buscado avanzar con el proceso de unidad. Mercosur, Cuenca del Pacífico, el Grupo de los 8 y Unasur demuestran que hubo un compromiso sostenido en el tiempo por parte de los estados sudamericanos en avanzar con la unidad regional. Por otro lado esto lo vislumbramos en los últimos gobiernos de las distintas naciones. Dejando de lado los años '90s, de los cuales podemos rescatar pocas cosas en relación a ideales regionales y accionar por el todo, los gobiernos y mandatarios sudamericanos han avanzado en cuanto a la integración y la construcción de la Identidad Sudamericana. Desde Alfonsín-Sarney y el rol de Alan García en su primer mandato, hasta las políticas adoptadas por Kircher, Da Silva, Morales, Correa y Bachelet, observamos que los gobiernos de la región presenta un enorme compromiso para con la unidad, lo cual nos demuestra que ya dejan de ser políticas temporales y de gobiernos particulares, para pasar a ser políticas estatales y cuestiones nacionales, algo que como mencionamos al comienzo del artículo, es una herramienta fundamental para la tarea en cuestión.

Hemos analizado puntualmente las principales características de nuestra región, se han dejado de lado cuestiones particulares  y puntuales que pueden ser de gran importancia, pero lamentablemente no podemos analizar todo, teniendo en cuenta que estamos elaborando un artículo y no un trabajo de investigación. Nos queda pues por responder al interrogante ¿por qué es la hora de la Unidad Sudamericana?

Es en mi opinión la hora de la Unidad Sudamericana porque tanto Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay, Uruguay y Venezuela han logrado evidenciar lo expuesto anteriormente. Ha llegado el momento en el cual todas las partes  se han dado cuenta que la única forma mediante la cual se puede avanzar es trabajando en conjunto con el otro. La clave del progreso para Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Perú yace en la región, y esto es algo que principalmente Itamaraty, el Palacio San Martín y Cancilleria de Chile han evidenciado. Su inserción en el mundo depende del avance de la región, el mejor posicionamiento de las naciones Sudamericanas depende de cuánto avance o crezca la región.

Debemos sumarle a esto último el compromiso de los actuales gobiernos de la región por la Unidad y la defensa de los principios de Sudamérica. El rol de Lula da Silva, Néstor Kirchner, Dilma Rousseff, Cristina Kirchner, Michelle Bachelete, Alan García, Evo Morales, Rafael Correa e incluso Juan Manuel Santos han tenido durante estos últimos años para que la región se integre en cuestiones puntuales y a su vez en cuestiones estructurales ha sido fundamental. Debemos tener en cuenta que históricamente los presidencialismos en Sudamérica tienen un valor característico, esto permite que tanto desde las cúpulas y las esferas más altas del poder hasta los ciudadanos de cada nación, se genere la intención de acercarse los unos con los otros, de estrechar lazos y de avanzar en conjunto. Es justamente todo esto lo que permite que hoy hablemos de la “Hora de la Unidad Sudamericana”, nos encontramos en un momento en el cual la gran mayoría de los gobiernos de turno tiene un compromiso fundamental para con la región, incluso por parte de los representantes de aquellos países que históricamente se han mantenido a un lado o han tenido sus dudas con respecto a la Integración y Unión Sudamericana.

Como analista uno debe tomar todos los casos posibles para poder dar un resultado más acertado, es por esto que si tenemos en cuenta la gran cantidad de visitas presidenciales intrarregionales, las reuniones regionales, los acercamientos de presidentes cuyos países mantenían distancia, hasta la visión de los ciudadanos que comenzaron a ver la Unidad Regional como una pieza fundamental del  crecimiento de sus naciones, podemos decir que en Sudamérica, encontramos un consenso que condiciona las políticas nacionales y que permite que las diversas naciones trabajen por la construcción de la unidad de Sudamérica.

Es cierto que no todo es color de rosa, Sudamérica  aún tiene grandes cuestiones por resolver, el camino para alcanzar la Unidad Plena todavía tiene un largo trayecto para recorrer. Lo que sí es cierto es que el camino se ha iniciado hace varias décadas, se ha construido a lo largo de los últimos años, se está avanzando en la actualidad, y posiblemente en el futuro podamos ver una Unidad Plena de nuestra región.

Para finalizar este trabajo me gustaría desarrollar brevemente un tema que siempre va a ser central en cuanto al avance de la Unidad Sudamericana. ¿Qué sucede con los Estados Unidos de América?

Es cierto que esta nación continúa siendo, en varios casos, el mayor inversor en la región, es cierto que los Estados Unidos tiene una fuerte relación con Sudamérica, la cual se basa principalmente en las relaciones comerciales. Sin embargo se evidencia actualmente, algo iniciado hace cerca de una década atrás. Con la Guerra de Irak y el giro del foco principal de la política exterior de los Estados Unidos hacia Medio Oriente, la región ha generado sus propios planteos en cuanto a la relación con el hegemón.

Es algo complejo para desarrollar y que precisa de un análisis propio, pero durante los últimos 10 años Sudamérica ha buscado desenvolverse en el Sistema Internacional por fuera de la relación con los Estados Unidos, se han buscado nuevos canales para la inserción de la región en el mundo y se ha priorizado la relación intrarregional. Es aquí donde podemos encontrar, una de las explicaciones del porqué del fracaso del ALCA y la propuesta norteamericana para Latinoamérica. Algo que permitió el fortalecimiento de la propuesta local, UNASUR, en lugar de los planteos provenientes del norte. Se evidencia para un sector importante de las naciones sudamericanas un cambio incluso en cuanto a sus políticas exteriores. Estados Unidos ha dejado de ser el principal objetivo hacia donde se dirige la política exterior de varias naciones sudamericanas. De la misma forma, si bien la relación comercial es fundamental, la relación en términos políticos y de lineamientos ideológicos ha comenzado a cambiar, Sudamérica busca dejar de ser ante el mundo "el aliado de los Estados Unidos" para ser Sudamérica.

A lo largo de este artículo hemos podido identificar las características principales de la construcción de Identidades Comunes y de los procesos de Unidad, hemos establecido los respectivos nexos con nuestra región, hemos analizando el rol de Sudamérica y la tarea de los estados independientes que la integran por construir la Unidad Regional. Se ha desarrollado la intención de la región por fortalecer las relaciones de todo tipo, con el objetivo de acercarse cada vez más, algo central para la Unidad. He explicado por qué creo que esta es la hora de la Unidad de América del Sur, de la misma forma he desarrollado concisamente la relación con los Estados Unidos y explicado los cambios centrales en cuanto a la relación Sudamérica-Estados Unidos. Para finalizar me gustaría mencionar que si bien somos conscientes que las diversas naciones de la región presentan diferencias y que no todo es un cuento con final feliz, es innegable que todas y cada una de las naciones han evidenciado las características en común que tienen y que esto les ha permitido hoy día avanzar en la Unidad Regional. Sí, Estados Unidos sigue y posiblemente siga siendo una de los principales socios de la región, pero se ha comenzado a generar planteos por parte de la región hacia los Estados Unidos, revirtiendo la relación de adoptar lo impuesto desde arriba, predominante tiempo atrás, principalmente con el panamericanismo y posteriormente el neoliberalismo.
Sudamérica busca ser "El patio trasero de nadie" algo que desde afuera se ha comenzado a evidenciar, pero para lo cual es central y fundamental que desde adentro siempre se tenga en cuenta, al final de cuentas, el futuro de la región está en manos de Sudamérica, y será puesto a prueba en los momentos de crisis que pueden avecinarse en el Sistema Internacional, será cuestión de ver si estas últimas décadas de trabajo en conjunto dan resultado en los momentos más críticos, momentos que han sido tradicionalmente en los cuales las partes fueron por sus intereses particulares en lugar de ir por los del todo, esperemos que esto pueda finalmente revertirse.





                                                                          Tomás Vera Ziccardi.







*El presente trabajo es en su totalidad propiedad intelectual del Autor. Los derechos del mismo quedan exclusivamente reservados a TVZC.