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jueves, 23 de febrero de 2012

La importancia de las relaciones Brasil - Argentina.





LA IMPORTANCIA DE LAS RELACIONES BRASIL - ARGENTINA.






El presente trabajo pertenece a una de las unidades del Trabajo de Investigación sobre el Brasil durante todo el año 2011 realizado por el Señor Tomás Vera Ziccardi. Teniendo en cuenta lo mencionado con anterioridad los señores lectores deberan tener presente que el informe presentado el día de hoy es una de las unidades de un trabajo, publicado en esta ocasión de forma aislada. Por otro lado cabe señalar que al ser un trabajo de investigación presente cierto grado de complejidad y se centra principalmente en la recolección de datos y el análisis de información.







por Tomás Vera Ziccardi.




La importancia de las relaciones Brasil - Argentina.





En esta unidad del trabajo desarrollaremos la importancia que poseen las relaciones bilaterales entre las dos naciones más desarrolladas de América del Sur, para el Brasil. No desarrollaremos la historia de las mismas, tampoco hablaremos del proceso de entendimiento mutuo y giro en las relaciones experimentado durante los años ‘80s, nos abocaremos a explicar las relaciones actuales entre ambas naciones en el plano económico y posteriormente en el plano político.

La Argentina es el principal socio comercial de Brasil en América Latina (123). Es luego de China y los Estados Unidos, el tercer país hacia donde se dirigen la mayor cantidad de exportaciones brasileras. Esto demuestra la importancia que posee la República Argentina para las exportaciones brasileras, principalmente en lo que respecta a productos básicos y a bienes industrializados (124).

Será preciso analizar las exportaciones brasileras dirigidas hacia la Argentina durante todo el año 2011 para poder observar el desarrollo que han tenido las mismas.

Durante los 12 meses del año 2011 el saldo total de las exportaciones brasileras hacia Argentina mensuales otorgó crecimiento en 9 ocasiones (es decir en 9 meses), paridad en un solo mes, y tan solo se redujeron en dos ocasiones. Durante el mes de Enero las exportaciones totales alcanzaron un valor de US$ 1.394.709.906, un mes más tarde en Febrero las mismas aumentaron un 16.5%, el máximo promedio desarrollado en todo el año, alcanzando un valor de US$ 1.619.904.706 (125). Durante los siguientes siete meses las exportaciones aumentaron favorablemente para Brasil todos los meses, logrando alcanzar para el mes de Septiembre los US$ 2.206.327.878, momento en el cual se logró alcanzar una de las cifras más altas de la historia comercial entre ambas naciones, en lo que remite a las exportaciones brasileras (126). Durante el siguiente mes de Octubre las exportaciones brasileras destinadas a la Argentina cayeron en un porcentaje mensual del 9.69%, a pesar de esto volvieron a aumentar en un 3.19% durante el mes de Noviembre, y finalmente cayeron en el mes de Diciembre un 13.88%, cerrando el valor total de las exportaciones en el último mes del año en un valor de US$ 1.770.704.811 (127).

A pesar de haber cerrado de forma bastante negativa las exportaciones brasileras hacia la Argentina durante el último mes del año 2011 y si comparamos ese período con el mismo del año 2010 cuando las exportaciones mensuales de Diciembre de 2010 cerraron por un total de US$ 2.066.801.072, el año 2011 superó por una amplia cifra porcentual a los valores totales de las exportaciones anuales de 2010. Durante todo 2011 el valor total de las exportaciones brasileras destinadas a la Argentina fueron de unos US$ 22.709.344.431, cifra que supera a los US$ 18.522.520.610 alcanzados durante el año 2010 (128). Por otro lado, si comparamos los datos obtenidos en el año 2011 con los alcanzados en el año 2011, es decir 10 años atrás, las exportaciones brasileras destinadas a la Argentina se cuadruplicaron, y si lo hacemos comparándolas con las del año 1991, es decir hace 20 años atrás, el valor total de las exportaciones ha sido 20 veces mayor (129), algo que nos habla del avance gradual que han tenido las exportaciones brasileras remitidas a la República Argentina.

Describiremos y analizaremos a continuación las exportaciones brasileras a lo largo de todo el año 2011 de forma detallada para observar como están compuestas las mismas.
Teniendo en cuenta el ya analizado valor total de exportaciones del año 2011, los US$ 22.709.344.431, analizaremos como están compuestas las exportaciones brasileñas remitidas a la Argentina. Para esto analizaremos los 10 productos más exportados a la Argentina, los cuales constituyen el mayor valor de las exportaciones brasileras dirigidas a la Argentina. El producto más exportado por Brasil a la Argentina son los automóviles con motor explosión entre 1.500 y 3.000 cm3 con capacidad de hasta 6 pasajeros. Contabilizan un total de US$ 2.340.023.807 (130). Continúan en la lista los automotores con motor explosión entre 1.000 y 1.500 cm3 con capacidad de hasta 6 pasajeros, los cuales contabilizan un total de US$ 1.165.123.351 (131). En tercer lugar se encuentran los minerales de hierro aglomerado y sus concentrados, que contabilizan un total de US$ 779.752.146 (132). Los siguientes 7 productos más exportados en la lista son minerales de hierro no aglomerados y sus derivados, “fuel – oil”, energía eléctrica, partes y accesorios de carrocería para automotores, tractores rodoviarios, chasis para automóviles diesel y finalmente automóviles con motor diesel (133), la totalidad de ellos contabilizan US$ 3.415.066.856.

Habiendo analizado de forma particular las exportaciones brasileras remitidas a la República Argentina es momento para desarrollar las importaciones realizadas por Brasil de origen argentino. Para esto trabajaremos con la misma metodología emprendida durante el análisis de las exportaciones.

De acuerdo a los datos oficiales brindados en el documento ARG – SH sobre importaciones brasileras de origen argentino emitido por el Ministerio de Desenvolvimiento, Industria y Comercio Exterior (134), las importaciones de origen argentino obtenidas por el Brasil durante todo el año 2011 alcanzaron un total de US$ 16.906.099.483, superando el valor alcanzado durante el año 2010 cuando las mismas contabilizaron un total de US$ 14.434.593.883 (135). Durante los 12 meses del año 2011, en 7 ocasiones, si realizamos una división mensual al igual que lo realizado con el análisis de las importaciones, las importaciones aumentaron arrojando un saldo positivo, en una ocasión se mantuvieron igual y en cuatro meses dieron saldo negativo, es decir que disminuyeron en comparación al mes anterior. A lo largo de los 12 meses las importaciones se han mantenido estables, lo cual es algo importante ya que demuestra que los valores en cuanto a cifras no han caído bruscamente, tengamos en cuenta por ejemplo los meses de Febrero y Marzo para compararlos con los meses de Noviembre Diciembre. Durante el mes de Febrero las importaciones alcanzaron un valor total de US$ 1.260.141.383, el siguiente mes de Marzo se contabilizaron por un total de US$ 1.265.273.365 (136). Comparando estos valores con los dos últimos meses del año podemos observar que se contabilizaron un total de US$ 1.643.012.086 en el mes de Noviembre y un total de US$ 1.344.809.450 en el mes de Diciembre. Los valores no variaron de forma drástica y se mantuvieron estables durante todo el año. 












Durante el mes de Abril las importaciones crecieron un 18.19% en comparación al mes de Marzo, sin embargo logran equipara los valores normales de importaciones ya que en el mes de Diciembre cayeron un 18.15% en comparación al mes de Noviembre (137).
Es momento de analizar la composición de dichas importaciones realizadas por el Brasil. De acuerdo al documento ARG – PPIMP, informe elaborado por la Secretaría de Comercio Exterior, los tres productos que registran mayor valor de importación son los siguientes automóviles con motor explosión 1.500 – 3.000 cm3 hasta 6 pasajeros contabilizando un total de US$ 1.682.684.453, le sigue los automóviles con motor diesel para carga que contabilizan un total de US$ 1.575.624.464 y finalmente se encuentra el trigo y el trigo de centeno que registran un valor total de US$ 1.480.523.957 (138).

Los siguientes 7 productos que componen la lista de 10 productos más importados por el Brasil de origen argentino son los siguientes automóviles con motor explosión 1.000 – 1.500 cm3 hasta 6 pasajeros, naftas para petroquímica, automóviles con motor a explosión 1.000 cm3, autopartes para cajas de cambio de automóviles, harina de trigo, automóviles con motor diesel 2.500 cm3 con suspensión hasta 6 pasajeros y finamente butano líquido. Contabilizan un total de US$ 4.398.340.222 la sumatoria total de estos siete productos (139).

Como hemos observado la relación comercial con la Argentina es para Brasil de gran relevancia. Observamos como han aumentado las exportaciones brasileñas hacia el vecino país a lo largo de los últimos 20 y 10 años, hemos visto como el valor de las mismas ha ido aumentando durante los meses del año 2011 y analizamos la composición de los productos que encabezan la listas de exportaciones dirigidas hacia la Argentina. De la misma forma hemos desarrollado las importaciones argentinas realizadas por el Brasil, hemos visto como el valor ha ido aumentando e incluso como a lo largo del año 2011 se han mantenido bastante estables en cada mes, incluso la sumatoria total de importaciones de productos argentinos contabilizados durante el año 2011 han superado el valor del año 2010. A la hora de analizar la composición de las importaciones realizadas por el Brasil hemos visto que en comparación con las exportaciones dirigidas a Argentina son bastante similares y que incluso hay intercambio de varios productos similares entre los 10 productos más comercializados entre ambas naciones, lo cual habla de poca disparidad en la conformación de la balanza comercial en lo que remite a productos. A pesar que la balanza comercial arroja un superávit para el Brasil, el comercio entre ambas naciones ha crecido enormemente a lo largo del año 2011 y a la vez ha arrojado cifras bastante positivas, lo cual nos demuestra lo vital que es para Brasil el comercio con la Argentina. Aquí podemos observar que la evidencia y los datos oficiales fueron fundamentales para comprender el comercio exterior de Brasil con la Republica Argentina.

Es momento de trabajar en la parte final de esta unidad donde analizaremos la actual relación política entre ambas naciones.

Las relaciones comerciales y diplomáticas entre ambas naciones han arrojado importantes resultados para ambos a lo largo de los últimos años. Para la Argentina ha sido fundamental encontrar en Brasil u socio comercial y que de la misma forma compartiera interés por fortalecer el MERCOSUR y crear nuevos organismos tales como UNASUR, institucionalizando a la región y mejorando el funcionamiento de los vínculos entre los miembros regionales. Para Brasil la Argentina resulta de vital importancia, como ya hemos visto en lo comercial es central, en lo diplomático aporta un fuerte apoyo al reclamos brasileño por ampliar el número de miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y de renovar las naciones Unidas, recordemos que durante el discurso de apertura de la sesión anual de 2011 de la Presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner ante las Naciones Unidas uno de los cinco puntos centrales de su discurso haya sido renovar el Consejo de Seguridad de las naciones Unidas. Si bien no se hizo especificación alguna al caso brasileño, el apoyo en cuanto a esta temática es uno de los puntos por los cuales más ha estado trabajando Brasil con diversas naciones. Por otro lado la Argentina forma parte del G-20, foro internacional donde Brasil también extiende sus reclamos y genera demandas, esto le permite encontrar en Argentina un socio, más que un rival en el G – 20.

La presidenta Rousseff ha expresado en reiteradas ocasiones, tales como en el discurso emitido en la inauguración de la Embajada de la República Argentina en Brasilia (140), el compromiso de su gobierno en la cooperación e integración entre ambas naciones para fortalecer los lazos bilaterales. De acuerdo a las palabras de la presidenta Rousseff en el discurso emitido durante el acto previamente anunciado “ambos somos cocientes de la importancia de nuestra relación tanto para América del Sur como para América Latina” (141).

Queda claro que desde el discurso la Administración Rousseff busca fortalecer sus lazos con la Argentina, la relación presidencial entre los ex presidentes Lula Da Silva y Néstor Kirchner permitió avanzar enormemente en el entendimiento mutuo entre ambas naciones, de la misma forma desde su asunción la Presidenta Cristina Kirchner ha buscado continuar con la relación de acercamiento hacia el Brasil, las visitas oficiales realizadas en Noviembre del año 2007, Agosto de 2008 y Noviembre de 2009 por parte de la mandataria Argentina, de la misma forma que la firma del Mecanismo de Integración e Coordinación Bilateral Brasil – Argentina (MICBA) en Diciembre de 2007 denotan la importancia del avance desde el plano político en las relaciones de ambas naciones (142).

Hemos visto que en el plano político las relaciones bilaterales han tenido un buen desarrollo, pero por sobre demás han tenido una continuidad en cuanto a la planificación de acciones en conjunto y al apoyo entre ambas naciones en temáticas remitidas al ámbito internacional. El acercamiento entre máximos mandatarios ha logrado fortalecer, por más que no haya sido el eje central, la relación entre ambos gobiernos, tanto el de Cristina Kirchner como el de Dilma Rousseff.

















(123) Datos obtenidos del documento Balanza Comercial Brasilera: Argentina – Ministerio de Desenvolvimiento, Industria y Comercio Exterior de Brasil.

(124) Exportaciones brasileras Argentina – Documento ARG – FATEXP, Secretaría de Comercio Exterior, Ministerio de Desenvolvimiento, Industria y Comercio Exterior de Brasil.

(125) Exportaciones brasileras Argentina – Documento ARG – FATEXP, Secretaría de Comercio Exterior, Ministerio de Desenvolvimiento, Industria y Comercio Exterior de Brasil.

(126) Datos obtenidos del documento ARG – FATEXP, emitido por la Secretaría de Comercio Exterior, Ministerio de Desenvolvimiento, Industria y Comercio Exterior de Brasil.

(127) Datos obtenidos del documento ARG – FATEXP, emitido por la Secretaría de Comercio Exterior, Ministerio de Desenvolvimiento, Industria y Comercio Exterior de Brasil.

(128) Exportaciones brasileras Argentina – Documento ARG – FATEXP, Secretaría de Comercio Exterior, Ministerio de Desenvolvimiento, Industria y Comercio Exterior de Brasil

(129) Exportaciones brasileras Argentina – Documento ARG – FATEXP, Secretaría de Comercio Exterior, Ministerio de Desenvolvimiento, Industria y Comercio Exterior de Brasil

(130) Datos obtenidos del Documento ARG – PPEXP emitido por la Secretaría de Comercio Exterior del Ministerio de Desenvolvimiento, Industria y Comercio Exterior de Brasil.

(131) Datos obtenidos del documento ARG – PPEXP emitido por la Secretaría de Comercio Exterior del Ministerio de Desenvolvimiento, Industria y Comercio Exterior de Brasil.

(132) Datos obtenidos del documento ARG – PPEXP emitido por la Secretaría de Comercio Exterior del Ministerio de Desenvolvimiento, Industria y Comercio Exterior de Brasil.

(133) La totalidad de estos productos son datos oficiales brindados por el Ministerio de Desenvolvimiento, Industria y Comercio Exterior de Brasil, los mismos son detallados, la totalidad de los 100 productos exportados a la Argentina en su informe ARG – PPEX, el cual se encuentra disponible en el sitio web del mismo Ministerio.

(134) ARG – SH Secretaría de Comercio Exterior, sitio web del Ministerio de Desenvolvimiento, Industria y Comercio Exterior del Brasil.

(135) Datos obtenidos del documento ARG – SH Secretaría de Comercio Exterior, sitio web del Ministerio de Desenvolvimiento, Industria y Comercio Exterior del Brasil.

(136) Datos obtenidos del documento ARG – SH Secretaría de Comercio Exterior, sitio web del Ministerio de Desenvolvimiento, Industria y Comercio Exterior del Brasil.

(137) Datos obtenidos del documento ARG – SH Secretaría de Comercio Exterior, sitio web del Ministerio de Desenvolvimiento, Industria y Comercio Exterior del Brasil.

(138) Los datos se encuentran en el documento ARG – PPIMP, emitido por la Secretaría de Comercio Exterior perteneciente al Ministerio de Desenvolvimiento, Industria y Comercio Exterior de Brasil, en el sitio web del Ministerio.

(139) Los datos se encuentran en el documento ARG – PPIMP, emitido por la Secretaría de Comercio Exterior perteneciente al Ministerio de Desenvolvimiento, Industria y Comercio Exterior de Brasil, en el sitio web del Ministerio.

(140) Video Oficial de la Casa Rosada por motivo de la inauguración de la Embajada Argentina en Brasilia, Brasil. Link = http://www.youtube.com/watch?v=QHvvW6TAWaY.

(141) Extracto obtenido del discurso emitido por la Presidente de Brasil Dilma Rousseff por motivo del acto inaugural de la Embajada Argentina en Brasilia, Brasil, link = http://www.youtube.com/watch?v=QHvvW6TAWaY.

(142) Datos obtenidos del Archivo sobre la República Argentina, Relaciones Bilaterales – América del Sur – Argentina, Ministerio de las Relaciones Exteriores de Brasil.







                                                                                     por Tomas Vera Ziccardi.







miércoles, 30 de noviembre de 2011

La hora de la Unidad Sudamericana.




LA HORA DE LA UNIDAD SUDAMERICANA.





Comprendemos la integración, la amistad entre los pueblos, las buenas relaciones entre los estados y la construcción de políticas en conjunto como un proceso sostenido en el tiempo que se fortalece con el paso de los años. Es que aquello que nace como una intención de acercamiento entre presidentes y mandatarios, con el tiempo, se transforma en uniones económicas, genera sentimientos de pertenencia, regionalismos (usando el buen sentido de la palabra), unidad entre los pueblos, defensa de políticas en conjunto, defensa de ideales y posturas regionales.

Históricamente se ha buscado alcanzar esto en diversas regiones del mundo e incluso entre miembros de distintas regiones, pero se ha fracaso en el intento. ¿Cuál fue el problema o qué fue lo que terminó desmoronando tales intenciones? Las causas varían de acuerdo a los casos que mencionemos, pero en líneas generales encontramos cuatro grandes razones que no se tomaron en cuenta, las cuales consideramos como pilares fundamentales de la Unidad.

La primera es la cercanía geográfica. Construir una relación estable hace unos siglos atrás era bastante complejo, incluso hoy día, con el auge de la era de las comunicaciones continúa siendo una ardua tarea. Generalmente es difícil establecer uniones entre naciones cuando las mismas se encuentran a grandes distancias, en la gran mayoría de los casos el concepto de acortar distancias fue impracticable.

 La segunda característica son los intereses de aquellos estados naciones en cuestión. No es posible generar amistad entre los pueblos y unidad si la relación es de sumisión por parte de uno de los miembros sobre el otro, no es posible obtener ganancias para el todo si una de las partes es considerablemente más fuerte que el resto, y esto siempre nos ha remontado a la disyuntiva entre ganancias relativas y ganancias absolutas.

Siendo la tercera característica general, y no por esto la de menor importancia, encontramos las similitudes estructurales, los orígenes en común y la cultura de los estados nación que desean emprender este camino. Por más grande que sea la intención de integrar naciones, más allá de las distancias, estas uniones han fracasado a lo largo de los siglos debido a que sus miembros son estructuralmente diferentes entre sí. Esto termina decantando en que la base (o lo que debería ser la base) de estas alianzas no acepten el proyecto, es decir que los pueblos, al no sentirse identificados con alguien sumamente diferente, rechacen el intento de acercamiento. A lo largos de los años, diversas naciones europeas han señalado la unidad entre los pueblos como una herramienta para romper barreras, con todo el glamour que le agregan los europeos a sus ideas. Lo cierto es que en los momentos de crisis en el Sistema Internacional, cada uno termino tirando para su propio lado y defendiendo sus intereses. Justamente, al no compartir orígenes y culturas en común uno no se decidió a ir también en defensa y apoyo del otro.

Finalmente podemos señalar que los proyectos nacionales y las políticas de estado por avanzar año tras año, década tras década, en la relación y lograr fortalecerla, más que sostenerla, en el tiempo es la cuarta característica. Principalmente varias potencias del último siglo así lo han demostrado. Han profesado su interés y compromiso por avanzar en relaciones que en más de 100 años de historia poco han cambiado. Es preciso que el avance  en la conformación de estas relaciones sea un objetivo primordial y que a medida que los diversos gobiernos vayan pasando, la relación se fortalezca y crezca en cuanto aspecto sea posible.

Habiendo mencionado estas características podemos comenzar con el análisis de nuestro objeto de estudio, estamos hablando de América del Sur.

Seguramente, a medida que iban siendo señaladas las características centrales para conformar la unidad de naciones y pueblos, cada uno sintió reconocida a la región de alguna u otra forma. Si realizamos la tarea de analizar puntualmente cada uno de las cuatro características vamos a observar que Sudamérica, en mayor o menor medida, las posee todas.

En primer lugar cuando hablamos de la cercanía geográfica es inevitable mencionar que somos parte de la misma región geográfica. Esto acarrea ciertos condicionantes. En primer lugar, y más allá de la amplitud de nuestro sub continente, que de paso menciono, uno siglos atrás fue más un problema que una virtud, ya que la conectividad económica, social y política en las primeras décadas del siglo XIX era sumamente compleja. Conectar Buenos Aires con Lima, o Santiago de Chile con Asunción eran opciones demasiado difíciles de efectivizar en aquellos tiempos, he aquí el plus que se le añade a la visión de los hombres que han decidido emprender las campañas libertadoras de nuestras naciones, cruzando todo tipo de terrenos y enfrentándose a los diversos climas que presenta el continente, en una época donde los contactos eran mensuales y se emprendían en carretas o barcos. Regresando a nuestro punto inicial, los tiempos han cambiado. Hoy Sudamérica posee mayores rutas de comercio y relacionamiento, marítimas, terrestres y aéreas. En cuestión de horas uno puede partir de Montevideo y arribar en Lima, Santiago de Chile, Buenos Aires, Asunción y Brasilia. De más está hablar de las comunicaciones, los avances tecnológicos han permitido que las distancias que antiguamente nos separaban sean reducidas a gran escala.

 Por otro lado debemos añadir que todo aquello que le suceda a una nación de nuestra región claramente nos afecta a todos, por ejemplo ante un catástrofe natural, como puede ser el último terremoto en Chile, la región en sí se sintió afectada, no en términos de daños si no en cuanto a sentimiento, y con esto quiero hacer énfasis en que por ejemplo en otras regiones, poco le ha interesado a Myanmar o China las últimas inundaciones en Bangkok, la unidad regional puede llevar a que los pueblos vean cuestiones particulares remitidas a la geografía como acciones que involucran al todo, en lugar de aislarse entre sí.

Hemos mencionado como segunda característica central los intereses. Si bien cada nación Sudamericana posee sus intereses particulares, en las últimas décadas se ha logrado romper con uno de los mayores males que ha tenido la región. Estoy hablando de la primacía de los intereses particulares por sobre los intereses de la región. Se puede apreciar en las diversas naciones un ideal colectivo y a su vez podemos evidenciar que las naciones sudamericanas comparten varios intereses en común, los cuales, por cierto, son sus intereses mayores. Esto conlleva a fortalecer el proyecto de unidad, cuando hay intereses colectivos, las partes buscan defender al todo y proteger al todo de los intereses externos que desean primar los separatismos y particularismos. Hoy Argentina ha logrado comprender que posee varios intereses en común con el Brasil y Chile, de la misma forma en la cual lograr alcanzarlos es más posible si Buenos Aires trabaja en conjunto con Santiago y Brasilia, en lugar de hacerlo por cuenta propia.

Posiblemente sea “la piedra angular” de la Unidad Sudamericana, nuestro origen en común, nuestras similitudes y nuestra cultura. Esto le permite a la región no frenarse en cuestiones remitidas a principios que pueden retrasar o frenar los proyectos de unidad, es en general una herramienta que suma en lugar de restar y que facilita las tareas. Es cierto que los estados de la región poseen diferencias históricas, y seguramente continuarán teniéndolas, pero a la hora de sentarse a negociar cuestiones remitidas a la integración regional, pueden dejar de lado sus diferencias, ya que no son impedimentos para tales cuestiones. Por otro lado las partes no precisan “aclimatarse” las unas con las otras en término de comenzar a conocerse. Las relaciones entre los estados de Sudamérica se remontan a los primeros años de sus respectivas independencias, y a pesar que en determinados momentos se hayan perdido, eso no quita que cada uno conozca al otro a la perfección. Esto es algo que acelera las cosas en lugar de retrasarlas.









Se ha hablado y en gran medida acerca de nuestro origen en común, y no es preciso explicar todo lo que esto significa, brevemente vamos a mencionar que poseer una cultura tener orígenes en común permite avanzar sustancialmente en la construcción de una identidad común y a su vez afianza todo tipo de unidad, principalmente la unidad estructural. Esto puede ser la perdición para otras regiones, que ven impedidas, en diversas cuestiones culturales, sus proyectos de integración.

También se ha hablado desde la academia sobre la integración regional. La construcción del Mercosur, el fortalecimiento de la institución más importante de Sudamérica, la creación de nuevas instituciones y el avance en las relaciones comerciales son herramientas y mecanismos sumamente importantes para alcanzar la Unidad. Esto lo damos por sentado y lo vislumbramos como una herramienta que ha logrado avanzar enormemente el ideal de Unidad Sudamericana. Poseer instituciones de las cuales las partes sean unidades constitutivas y que a su vez estas instituciones canalicen los intereses y las demandas de las partes permite edificar pilares que se mantienen en el tiempo. El caso de UNASUR y más recientemente de CELAC permiten que la región avance en cuestiones de primer orden.

Nos encontramos frente a la última de las cuatro características mencionadas y ante la cual podemos afirmar que desde la conformación del Grupo Rio en adelante la región ha buscado avanzar con el proceso de unidad. Mercosur, Cuenca del Pacífico, el Grupo de los 8 y Unasur demuestran que hubo un compromiso sostenido en el tiempo por parte de los estados sudamericanos en avanzar con la unidad regional. Por otro lado esto lo vislumbramos en los últimos gobiernos de las distintas naciones. Dejando de lado los años '90s, de los cuales podemos rescatar pocas cosas en relación a ideales regionales y accionar por el todo, los gobiernos y mandatarios sudamericanos han avanzado en cuanto a la integración y la construcción de la Identidad Sudamericana. Desde Alfonsín-Sarney y el rol de Alan García en su primer mandato, hasta las políticas adoptadas por Kircher, Da Silva, Morales, Correa y Bachelet, observamos que los gobiernos de la región presenta un enorme compromiso para con la unidad, lo cual nos demuestra que ya dejan de ser políticas temporales y de gobiernos particulares, para pasar a ser políticas estatales y cuestiones nacionales, algo que como mencionamos al comienzo del artículo, es una herramienta fundamental para la tarea en cuestión.

Hemos analizado puntualmente las principales características de nuestra región, se han dejado de lado cuestiones particulares  y puntuales que pueden ser de gran importancia, pero lamentablemente no podemos analizar todo, teniendo en cuenta que estamos elaborando un artículo y no un trabajo de investigación. Nos queda pues por responder al interrogante ¿por qué es la hora de la Unidad Sudamericana?

Es en mi opinión la hora de la Unidad Sudamericana porque tanto Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay, Uruguay y Venezuela han logrado evidenciar lo expuesto anteriormente. Ha llegado el momento en el cual todas las partes  se han dado cuenta que la única forma mediante la cual se puede avanzar es trabajando en conjunto con el otro. La clave del progreso para Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Perú yace en la región, y esto es algo que principalmente Itamaraty, el Palacio San Martín y Cancilleria de Chile han evidenciado. Su inserción en el mundo depende del avance de la región, el mejor posicionamiento de las naciones Sudamericanas depende de cuánto avance o crezca la región.

Debemos sumarle a esto último el compromiso de los actuales gobiernos de la región por la Unidad y la defensa de los principios de Sudamérica. El rol de Lula da Silva, Néstor Kirchner, Dilma Rousseff, Cristina Kirchner, Michelle Bachelete, Alan García, Evo Morales, Rafael Correa e incluso Juan Manuel Santos han tenido durante estos últimos años para que la región se integre en cuestiones puntuales y a su vez en cuestiones estructurales ha sido fundamental. Debemos tener en cuenta que históricamente los presidencialismos en Sudamérica tienen un valor característico, esto permite que tanto desde las cúpulas y las esferas más altas del poder hasta los ciudadanos de cada nación, se genere la intención de acercarse los unos con los otros, de estrechar lazos y de avanzar en conjunto. Es justamente todo esto lo que permite que hoy hablemos de la “Hora de la Unidad Sudamericana”, nos encontramos en un momento en el cual la gran mayoría de los gobiernos de turno tiene un compromiso fundamental para con la región, incluso por parte de los representantes de aquellos países que históricamente se han mantenido a un lado o han tenido sus dudas con respecto a la Integración y Unión Sudamericana.

Como analista uno debe tomar todos los casos posibles para poder dar un resultado más acertado, es por esto que si tenemos en cuenta la gran cantidad de visitas presidenciales intrarregionales, las reuniones regionales, los acercamientos de presidentes cuyos países mantenían distancia, hasta la visión de los ciudadanos que comenzaron a ver la Unidad Regional como una pieza fundamental del  crecimiento de sus naciones, podemos decir que en Sudamérica, encontramos un consenso que condiciona las políticas nacionales y que permite que las diversas naciones trabajen por la construcción de la unidad de Sudamérica.

Es cierto que no todo es color de rosa, Sudamérica  aún tiene grandes cuestiones por resolver, el camino para alcanzar la Unidad Plena todavía tiene un largo trayecto para recorrer. Lo que sí es cierto es que el camino se ha iniciado hace varias décadas, se ha construido a lo largo de los últimos años, se está avanzando en la actualidad, y posiblemente en el futuro podamos ver una Unidad Plena de nuestra región.

Para finalizar este trabajo me gustaría desarrollar brevemente un tema que siempre va a ser central en cuanto al avance de la Unidad Sudamericana. ¿Qué sucede con los Estados Unidos de América?

Es cierto que esta nación continúa siendo, en varios casos, el mayor inversor en la región, es cierto que los Estados Unidos tiene una fuerte relación con Sudamérica, la cual se basa principalmente en las relaciones comerciales. Sin embargo se evidencia actualmente, algo iniciado hace cerca de una década atrás. Con la Guerra de Irak y el giro del foco principal de la política exterior de los Estados Unidos hacia Medio Oriente, la región ha generado sus propios planteos en cuanto a la relación con el hegemón.

Es algo complejo para desarrollar y que precisa de un análisis propio, pero durante los últimos 10 años Sudamérica ha buscado desenvolverse en el Sistema Internacional por fuera de la relación con los Estados Unidos, se han buscado nuevos canales para la inserción de la región en el mundo y se ha priorizado la relación intrarregional. Es aquí donde podemos encontrar, una de las explicaciones del porqué del fracaso del ALCA y la propuesta norteamericana para Latinoamérica. Algo que permitió el fortalecimiento de la propuesta local, UNASUR, en lugar de los planteos provenientes del norte. Se evidencia para un sector importante de las naciones sudamericanas un cambio incluso en cuanto a sus políticas exteriores. Estados Unidos ha dejado de ser el principal objetivo hacia donde se dirige la política exterior de varias naciones sudamericanas. De la misma forma, si bien la relación comercial es fundamental, la relación en términos políticos y de lineamientos ideológicos ha comenzado a cambiar, Sudamérica busca dejar de ser ante el mundo "el aliado de los Estados Unidos" para ser Sudamérica.

A lo largo de este artículo hemos podido identificar las características principales de la construcción de Identidades Comunes y de los procesos de Unidad, hemos establecido los respectivos nexos con nuestra región, hemos analizando el rol de Sudamérica y la tarea de los estados independientes que la integran por construir la Unidad Regional. Se ha desarrollado la intención de la región por fortalecer las relaciones de todo tipo, con el objetivo de acercarse cada vez más, algo central para la Unidad. He explicado por qué creo que esta es la hora de la Unidad de América del Sur, de la misma forma he desarrollado concisamente la relación con los Estados Unidos y explicado los cambios centrales en cuanto a la relación Sudamérica-Estados Unidos. Para finalizar me gustaría mencionar que si bien somos conscientes que las diversas naciones de la región presentan diferencias y que no todo es un cuento con final feliz, es innegable que todas y cada una de las naciones han evidenciado las características en común que tienen y que esto les ha permitido hoy día avanzar en la Unidad Regional. Sí, Estados Unidos sigue y posiblemente siga siendo una de los principales socios de la región, pero se ha comenzado a generar planteos por parte de la región hacia los Estados Unidos, revirtiendo la relación de adoptar lo impuesto desde arriba, predominante tiempo atrás, principalmente con el panamericanismo y posteriormente el neoliberalismo.
Sudamérica busca ser "El patio trasero de nadie" algo que desde afuera se ha comenzado a evidenciar, pero para lo cual es central y fundamental que desde adentro siempre se tenga en cuenta, al final de cuentas, el futuro de la región está en manos de Sudamérica, y será puesto a prueba en los momentos de crisis que pueden avecinarse en el Sistema Internacional, será cuestión de ver si estas últimas décadas de trabajo en conjunto dan resultado en los momentos más críticos, momentos que han sido tradicionalmente en los cuales las partes fueron por sus intereses particulares en lugar de ir por los del todo, esperemos que esto pueda finalmente revertirse.





                                                                          Tomás Vera Ziccardi.







*El presente trabajo es en su totalidad propiedad intelectual del Autor. Los derechos del mismo quedan exclusivamente reservados a TVZC.




martes, 28 de septiembre de 2010

Sudamérica: análisis de los trabajos elaborados por Holsti, Kacowicz, Paradiso y Luna Pont.








Holsti, Kacowicz, Paradiso y Luna Pont plantean un nuevo enfoque con respecto a Sudamérica que se contrapone con la visión generalizada que se posee a nivel internacional con respecto a las áreas constituidas por estados débiles. En esta visión se establece que las áreas conformadas por estados débiles o inestables son más proclives a desarrollar guerras, que a largo plazo se traducen como un fenómeno habitual. Este concepto que se cree aplicable a todas las regiones donde encontramos estados débiles, tales como determinados sectores de África, el Sudeste Asiático, los Balcanes, entre otros, se intenta aplicar también a Sudamérica. Generalmente estos estados, que se encuentran dentro de estas regiones mencionadas, poseen las siguientes características. La estructura estatal es escasa, las instituciones no logran llevar a cabo sus funciones de manera adecuada, hay polarización y crisis social, hay cuestiones étnicas, tribales y religiosas, hay varios sub grupos dentro de la sociedad que atentan contra el bienestar de la totalidad de la población y contra el Estado mismo, encontramos grupos armados que operan desde la clandestinidad y que se enfrentan a las fuerzas armas. Estas características, llevan a tensiones limítrofes, políticas y regionales entre los estados acaparados en un determinado sector. Los métodos coercitivos y el uso de la fuerza surgen como la primer y más eficaz vía para resolver estas disputas. Lo cual más allá de surgir victorioso uno u otro estado, a la larga se perjudican ambos debido a las consecuencias económicas y  las sanciones que le impone la comunidad internacional. Generalmente en estas áreas los conflictos son cíclicos, es decir la guerra entre dos o más estados puede terminar y dar como resultado un ganador, pro con el tiempo aquellos que se encuentran dentro del bando perdedor tienden a rearmar sus fuerzas para volver a atacar, por lo cual se ve alterada la situación de los individuos de cada Estado debido a que se invierte casi en su totalidad en armamento bélico en lugar de hacerlo en alimentación y desarrollo. Pero a su vez también afecta a toda la región, no solo porque la sumerge en una crisis regional, si no porque se produce un fenómeno muy común, principalmente en sectores de África, denominado la regionalización, es decir el conflicto ya no se localiza en un lugar determinado si no que se traslada al resto de los estados de la región, generando mayores perdidas aún para la totalidad de los actores a nivel regional. Ahora bien, lo que plantean Paradiso y Luna Pont, Kacowicz y Holsti es ¿cómo puede ser que Sudamérica o mejor dicho los estados de la región presenten ciertas características de los estados débiles y sin embargo no presente las crisis y conflictos regionales que se dan en otros sectores del mundo y que llevan a un estado de guerra generalizado? Para esto los autores se remontan a las características que surgen desde temprana edad, incluso algunas tradiciones provienen del legado colonial y fueron heredadas por las jóvenes naciones sudamericanas, y que permiten explicar porque a la inversa de lo ocurrido en varias regiones del mundo, Sudamérica se acerca cada vez más a una paz regional.
Por otro lado lo desarrollado por los autores intenta poner en contraposición la visión realista y su relación con el sistema regional sudamericano. Explicando conceptos como el balance de poder, el uso de la fuerza, los intereses definidos en términos de poder, el rol del hegemón regional y la situación de tensión entre las unidades, vamos a ver como en determinado momento de la historia sudamericana (ya que los autores van a dividir su análisis en dos etapas, una desde los momentos posteriores a la independencia y hasta fines del siglo XIX y la otra a partir de comienzos del siglo XX en adelante) estas características se dan, pero luego a partir de la segunda etapa, principalmente utilizamos las definidas por Holsti, Paradiso y Luna Pont, estas características que enuncia el realismo no tienen lugar. Por lo cual vamos a ver que el realismo no es del todo aplicable para poder caracterizar a la región.
Como mencioné al comienzo durante el siglo XIX encontramos un escenario en donde los supuestos del realismo son completamente aplicables. Un sistema en donde hay tensión entre las partes, en donde la cooperación no es vista como una solución directa de las controversias si no que el uso de la fuerza es la medida más efectiva. Hay varias tensiones territoriales y referidas a la delimitación de fronteras entre las nuevas naciones y Brasil se consolida como el hegemón de la región. Con guerras formalmente declaradas e intervenciones y alianzas de por medio para obtener beneficios de los estados más débiles, el sistema claramente demostraba que no estaba garantizada la seguridad para los estados sudamericanos. Mucho menos frente a la amenaza de una invasión dada por una potencia extra territorial. De todas formas, antes de comenzar a explicar los mecanismos que desde temprana edad se buscan e intentan alcanzar, voy a continuar con el cambio durante el siglo XX.
A diferencia del siglo XIX, en el XX los conflictos armados interestatales se habían reducido drásticamente. Por una parte desde la guerra de Malvinas, que supuso el enfrentamiento de una nación regional frente a una no regional, no se encontraban conflictos armados interestatales en Sudamérica desde 1941. Por lo cual el escenario era completamente diferente, algo había cambiado que les permitió a los Estados Sudamericanos dejar de lado el uso de la fuerza y comenzar a utilizar nuevos mecanismos de solución de controversias. Por otro lado, los acuerdos y pactos ya sean de carácter bilateral o multilateral aumentaron considerablemente, de esta forma la doctrina realista sufre un fuerte golpe ya que los estados no buscan como primera y única solución efectiva el uso de la fuerza, si no que comienzan a tener en cuenta, ya desde el siglo XIX y debido a la tradición mencionada anteriormente, una tendencia a utilizar mecanismos de carácter más liberales.  Por otro lado el rol del hegemón cambia sustancialmente. La política imperialista llevada a cabo por el Brasil durante gran parte del siglo XIX y una parte del XX, que generaba miedo e incertidumbre por parte del resto de los estados, se deja de lado, y comenzamos a ver mayor interacción con el resto de los actores regionales. En fin este gran cambio, tiene sus raíces en los ideales de unidad y de confederación que promulgaban los primeros libertadores del continente. Ideales heredados de una tradición cristiana occidental que presenta un origen relativamente similar, al ser España y Portugal los principales actores durante la época colonial en Sudamérica. Si bien y como explico más adelante, según Holsti hay otras características más referidas al Estado que explican el cambio entre el siglo XIX y el XX, sin dejar de lado los mecanismos de solución de controversias mediante medios pacíficos y legales.
Una tradición que comienza a proponer lo mecanismos de solución de conflictos mediante la mediación, el arbitraje, la diplomacia y haciendo referencia al respeto del derecho internacional. Lo que caracterizo puntualmente más adelante. De todas formas es evidente que comienza a haber una tendencia desde temprana edad a llevar a cabo una buena relación entre los estados y una cooperación fuerte a nivel regional. Si bien según Luna Pont y Paradiso posee un carácter utópico, debido a cuestiones que también aclaro y analizo a lo largo del trabajo.
Retomando los cambios que los autores introducen en el nuevo enfoque es claramente evidenciable que los países sudamericanos debido a su tradición, a su progresivo desarrollo y a su búsqueda de ejecución han intentado alcanzar la cooperación entre estados como un mecanismo de resolución pacifica de controversias. En donde la diplomacia y el derecho internacional juegan un rol fundamental, que necesita de mayor relevancia durante la década de los 90s y la actualidad, según Kacowicz, para alcanzar una comunidad pluralista de seguridad y poder establecer en la región la paz. La región ha ido evolucionando de una Paz Negativa o de una Zona de Guerra a una Paz Estable o Zona de Paz, pero claramente es evidenciable que los mecanismos que han intentado alcanzar y utilizado los estados mediante Congresos, Acuerdos, Pactos y conformación de Organismos Internacionales ha jugado un papel fundamental para alcanzar la Zona de Paz. Para los autores esta tradición y este gran número de pactos, acuerdos, cartas, tratados y acuerdos bilaterales y multilaterales ha fortalecido los lazos de la región y logró convertirla enana zona muy próxima a la paz absoluta. En donde no solo no se han evidenciado gran cantidad de conflictos armados en el último siglo, si no que los métodos utilizados para alcanzar esa paz han sido constituidos en un orden primordial para toda la región.
Los autores mencionan la tradición proveniente de Europa, la especialización de varios próceres en ramas como el derecho, lo cual promovió las relaciones enmarcadas en un contexto de legalidad y respeto al derecho internacional, el origen común de los estados sudamericanos y su relativa homogeneidad, el avance progresivo hacia mecanismos bilaterales y multilaterales para establecer acuerdos y buscar alcanzar intereses mutuos entre los estados de la región, la búsqueda de mayor interdependencia económica, volcar el mercado particular de cada estado hacia la región, para poder no solo mejorar las relaciones económicas de la región si no también obtener beneficios del comercio, consolidar organismos que permitan todas estas medidas y que a su vez pueda tener un carácter y un rol determinante dentro de la región. Todas estas características acercan a lo que la mayoría de los autores tienden a mirar como un futuro esperanzador para la región, es decir la posibilidad de continuar con todos estos mecanismos para mejorar cuestiones particulares pero principalmente para fundamentar el análisis comprendido por los autores, de intentar demostrar que no solo Sudamérica posee otra clasificación y otras características de las cuales se les tiende a atribuir si no que de poder alcanzar estos objetivos de la mano de una comunidad pluralista y de organismos regionales pueda convertir la región en una Zona de Paz absoluta, que es el rumbo hacia el cual se encamina.
Tanto Paradiso y Luna Pont, Holsti y Kacowicz coinciden que Sudamérica posee una característica que la hace una región completamente diferente a las demás. Principalmente a la hora de poner en debate las teorías que sugieren que en las áreas constituidas por estados débiles o inestables se da la guerra como un fenómeno habitual y recurrente. Esta mencionada característica por los autores es el bajo grado de conflictividad bélica entre los Estados de la región, lo cual nos habla de un alto grado de cooperación y resolución de conflictos mediante mecanismos tales como la diplomacia y el derecho internacional. Esta característica la diferencia del resto de las regiones, lo cual hablando en términos de un bajo nivel de conflictos bélicos a partir del siglo XX (más adelante vamos a ver que varios autores establecen una diferenciación entre el período que abarca desde las independencias hasta fines del siglo XIX y por otro lado el escenario en el cual se desenvuelven las naciones sudamericanas a partir del siglo XX y mediados de este mismo)  que para algunos autores tales como Kacowicz nos permite hablar de Sudamérica como una “Zona de Paz”, entendiendo la clasificación que el hace de una región geográfica cuyos estados han mantenido relaciones pacíficas entre ellos por un período no menor a treinta años, a pesar de conflictos entre ellos y momentos de crisis.
Hay una característica que la mencionan todos los autores, la cual nos habla que ninguna otra región del mundo posee tantos tratados, cartas, documentos, convenciones y resoluciones de carácter bilateral y multilateral que conllevan al arreglo pacífico de controversias en las disputas internacionales. Esto nos habla del desarrollo progresivo que han ido llevando a cabo las naciones latinas desde sus respectivas independencias hasta el día de hoy. A pesar de haber atravesado por conflictos regionales, las problemáticas la hora de insertarse en el mercado mundial (en lo cual respecta al orden económico) y regímenes autoritarios, los estados de Sudamérica  han continuado con este mencionado mecanismo de cooperación, resolución pacífica de controversias y de buscar la mediación y el arbitraje local a la hora de resolver disputas.
Los estados estuvieron siempre pendientes de buscar sus independencias y de garantizar o preservar a los estados independientes de la región. De esta forma para los autores hay un nexo con los ideales de nuestros padres fundadores y las políticas regionales que llevaron a cabo los estados de la región. Esta idea de establecer y garantizar un mecanismo de resolución pacífica de controversias y el Principio Interamericano de Defensa Mutua fueron ideales originalmente planteados por Bolívar, que a pesar de las diferencias y los diversos escenarios a lo cuales debieron enfrentarse los estados en sus primeros años de independencia de una u otra forma se intentaron de llevar a cabo. La paz regional y garantizar las independencias de todos los estados, ya sea frente a una amenaza externa o frente a la posibilidad de sabotaje a la independencia de un estado, siempre se buscó alcanzar mediante mecanismos de coordinación mutua.
Es importante mencionar lo que Holsti y Kacowicz denominan como la tradición derivada de los europeos, lo cual le permitió a la región alcanzar un alto grado de civilidad para poder llevar a cabo estos mecanismos mencionados. Parte de la cultura occidental, ya sea de acuerdo al desarrollo ideológico o a los sistemas políticos y diplomáticos, tuvo gran influencia en la herencia que obtuvo Sudamérica y que permitió alcanzar el estado pacífico frente al cual nos encontramos hoy en día. No solo en el marco de la legalidad, la democracia, y lo que Paradiso y Luna Pont mencionan como el ideal por parte del Viejo Continente de transferir a América una responsabilidad en donde los ideales creados por ellos pudieran ser puestos en práctica  y correctamente implementados, si no que también en lo que hace a la tradición y al legado común que comparten las naciones. Aquí Kacowicz señala un punto interesante. Es cierto que la América Española y la América Portuguesa no presentaban grandes diferencias y controversias referidas al ámbito social, religioso y político, lo cual nos permite hablar de determinadas similitudes entre ambos sectores. Una vez llegada las independencias, si bien Brasil optó por un rumbo diferente del que optaron la gran mayoría de estados pertenecientes a la antigua América Española, ambas conservaban una identidad común relacionada con la tradición cristiana europea y occidental. Lo cual permitió y favoreció al desarrollo de un ambiente aún más pacífico, debido a los conflictos étnicos, los tribalismos y los choques entre religiones y dogmas. Claramente lo podemos contraponer con otras regiones tales como África y el Sudeste Asiático. En donde los tribalismos, la influencia de diversas religiones y dogmas, sumado a la gran cantidad de étnias, perjudicó el desarrollo pacífico entre los estados y en cierta forma perjudicó al sentimiento de pertenencia regional que sí encontramos en Sudamérica. A lo mejor queda un poco confusa esta última caracterización que realizo, pero para aclarar, Latinoamérica posee un origen común y características derivadas de la tradición cristiana europea. Por consiguiente podemos hablar que a la hora de mencionar conflictos ideológicos, ya sea debido a varias religiones en la región o a la influencia de ordenes coloniales muy divergentes entre sí, esto no se da en América Latina, por lo cual la región no debió enfrentarse a esos conflictos, que sí otras regiones aún hoy en día disputan.
Por otra parte, y ahora haciendo más hincapié en el análisis que llevan a cabo Paradiso y Luna Pont, me interesa mencionar la temprana búsqueda de consagrar y llevar a cabo Congresos Regionales en donde los diferentes estados puedan ponerse de acuerdo para llevar a cabo las cuestiones más importantes de la agenda regional. Desde un principio como ya mencioné, los temas se abocaban más a la unidad y a la coordinación para impedir cualquier intento de nueva colonización por parte de una potencia extranjera que pudiera llegar a amenazar el equilibrio. Paradiso y Luna Pont van esquematizando como progresan estos Congresos y la periodicidad con la cual se van llevando a cabo. Además de por supuesto, hacer referencia a los nuevos temas que van surgiendo en la “Agenda Grande”. Mencionan los ideales de Monteagudo, la posibilidad de plasmar y llevar a cabo el proyecto de Bolívar, la conservación de la paz regional y el arreglo de controversias mediante vías pacíficas. A su vez como se mencionó anteriormente la agenda se amplia. Se comienza a hablar de normas aduaneras, de la trata de reos y acusados de crímenes políticos, la navegación y por supuesto un incremento de relaciones comerciales entre las naciones.
En el ámbito político, vemos como la democracia y la forma de gobierno republicana es la dirección hacia la cual tienden las naciones y de las cuales se hablan en los Congresos. Se busca mantener una unidad regional, acrecentar las relaciones bilaterales y multilaterales las cuales permiten reforzar los vínculos entre los estados. En fin vemos como las naciones buscan mediante los Congresos consagrar valores políticos y económicos que favorezcan a la región y que impidan las contiendas bélicas, las agresiones, las carreras armamentísticas y la guerra entre los estados.
Pero según Paradiso y Luna Pont esta perspectiva sería utópica. En primer lugar debido a la debilidad de las comunicaciones entre los estados, no solo la geografía de la región dificultaba las comunicaciones si no que también los medios de transporte que poseían no eran tan avanzados ni estaban expandidos como en Europa, luego los vínculos económicos entre los estados latinos no era tan grandes, principalmente debido a que individualmente cada uno comerciaba con potencias extra regionales, por otra parte aún encontramos disputas territoriales principalmente relacionadas con la delimitación de las fronteras entre los estados, y finalmente muchos de los estados se encontraban con disputas internas que los remitían a tener que volcar gran parte de su tiempo y atención a las cuestiones locales. A pesar de todo esto, queda bien claro en el texto “Paz y guerra en la trayectoria latinoamericana” que la formación de Congresos y Encuentros entre los estados no se interrumpiría ni tampoco fracasaría, si no que en mi opinión, se intenta mencionar que presentaban ciertos contratiempos debido principalmente a la temprana edad de los estados Latinoamericanos.
Retomando lo que mencioné muy brevemente al comienzo, los autores coinciden en señalar una partición en el transcurso en el cual se desarrollan estos mecanismos en la región. Aquí me parece importante destacar la apreciación que realiza Holsti. Teniendo en cuenta que en su análisis, él mismo divide en dos partes ambos desarrollos para poder caracterizarlos y a su vez diferenciarlos de si mismos. Holsti habla de un siglo XIX que se presenta como una zona clásica de guerra, en donde encontramos 6 guerras formalmente declaras y 5 invasiones o intervenciones. De esta forma es evidente el uso de la fuerza y la amenaza mediante el uso de la fuerza que se da desde 1816 hasta 1900. Tanto las alianzas, el balance de poder, el rol del hegemón  regional, Brasil, y el uso de las armas para resolver los conflictos, nos permite caracterizar a la región como una traducción del escenario europeo. Principalmente las cuestiones entre estados, más allá de los intereses de cada estado que podemos caracterizar con la visión realista que nos ayudaría a comprender este período según Holsti, hacían referencia a las problemáticas en cuanto a los límites territoriales. Las contiendas bélicas se desarrollaron a mediana y gran escala, principalmente en Sudamérica, y en cuanto a las relaciones bilaterales y al comercio, los estados latinos miraban más hacia Europa que hacía la propia región. También me gustaría mencionar que Holsti hace una caracterización que la podemos relacionar con los impedimentos geográficos y de vías de comunicación que hacían el afán de unidad regional y de confederación que Luna Pont y Paradiso señalan como utópico. Aquí es cuando Holsti menciona las grandes barreras geográficas y la problemática para demarcar los limites, que llevan a las contiendas bélicas entre los estados. Creo que esta característica de la región remitida al territorio geográfico y a localización de los estados dieron lugar a conflictos o a impedimentos a la hora de intentar alcanzar una fuerte unidad regional dada por vínculos entre los estados. A pesar que encontramos barreras geográficas y sacando el nivel de desarrollo logístico y las redes de conexiones, Europa resultó más privilegiada que América Latina. Una América Latina que desde la época de la colonización podemos hablar de las fallas de comunicación entre los antiguos virreinatos y los centros comerciales. Pero es una apreciación propia que a lo mejor no sea del todo correcta, aun así me parecía importante señalarla.
Por otro lado Holsti caracteriza al siglo XX en América del Sur como una “Zona de no guerra”. Esta era fue de relativa paz, llevando a la región junto con Norteamérica a ser una de las zonas mundiales con mayor grado de paz.
Muchas de las características que encasillamos dentro del realismo, tales como el balance de poder, la supremacía bélica y el uso de la fuerza o el rol del hegemón regional, no se vieron caracterizadas en este periodo, ya que el arbitraje y la resolución pacifica de controversias fueron de índole primaria en toda la región. Por su parte los acuerdos multilaterales, los vínculos diplomáticos, las relaciones comerciales y la apertura de mercados se intensificaron en esta época. Por último Holsti menciona dos características más de este periodo a tener en cuenta. Una es el escaso cambio de fronteras y los cambios en cuanto a los territorios de los estados. Hay que tener en cuenta que desde las independencias no desapareció ningún estado de los originarios ni tampoco surgió uno nuevo, lo cual nos demuestra el respeto y el compromiso que mantuvieron los estados entre si. La otra característica que menciona Holsti es el rol del hegemón. Brasil, no continuó llevando a cabo una política imperialista, que pudiera perjudicar a la región o que pusiera en riesgo la soberanía de los estados sudamericanos, si no que durante el siglo XX demostró estar “satisfecho”, como detalla Holsti, con sus posesiones territoriales. Luego de la década de los 70s y los 80s, Brasil comenzó a llevar a cabo fuertes relaciones bilaterales  con miembros de la región, principalmente con la Argentina, que es con quien había mantenido varias disputas y tensiones a lo largo de las décadas anteriores.
Conjuntamente con la división que realiza Holsti entre el Siglo XIX y el XX, él señala ciertas visiones para poder explicar el porque de estos cambios abruptos entre un momento y otro. Se encarga de buscar explicaciones en el realismo, en la tradición cultural, en la visión liberal, entre otras. Pero el menciona que la clave para comprender su caracterización es visualizar a los estados fuertes como una explicación. Aquí vemos que los estados fuertes generan un ambiente de paz en su región, por lo cual cuesta entender que Sudamérica esté en camino de una zona de paz completa, debido a que no se toman en cuenta a los estados de la región como estados fuertes. Las políticas locales son débiles, a lo largo de la historia han habido cambios de gobiernos constantes, en el primer período los problemas debido a la falta de delimitación territorial llevó a conflictos bélicos y a la estabilidad de aquel período, los estados carecían de sociedades civiles fuertemente conformadas y de políticas de integración. Pero en el plano internacional los estados han intentado respetar la identidad territorial, principalmente a partir del siglo XX, en parte debido a que las disputas territoriales no acaparaban la totalidad o un gran sector de  territorio, si no que eran espacios, o mejor dicho, territorios reducidos. Por otro lado las controversias se buscarían solucionar mediante la cooperación y el arbitraje, recurriendo al derecho internacional y no a contiendas bélicas que terminarían desgastando a los estados en cuestión. A su vez, las problemáticas internas generalmente han sido más de carácter ideológico que bélico, lo cual si bien encontramos cuestiones internas a tener en cuenta, estas no alcanzaban el grado tal como para impedir una buena relación y un orden pacifico en la región. Por último a diferencia de Centroamérica, no se ha intentado utilizar al Estado para debilitar a sectores sociales o a subgrupos de la sociedad.
Para finalizar me parece interesante señalar lo que Kacowicz denomina como Comunidad Pluralista de Seguridad en Sudamérica. A lo largo de su desarrollo de la “Larga Paz Sudamericana”  Kacowicz menciona el transcurso que va sufriendo la región desde 1883 con la Paz Negativa hasta la Paz Estable en 1995 y en adelante y como los estados van buscando alcanzar la resolución de las controversias mediante mecanismos avalados por el  derecho internacional que no inciten a las partes al uso de la fuerza, lo cual nos permite visualizar lo que el autor claramente evidencia como el aumento de interdependencia económica y de integración política, ya sea mediante los acuerdos bilaterales (menciona principalmente la relación post década de los 80s entre la Argentina y el Brasil) o mediante la conformación de instituciones y organismos internacionales tales como el MERCOSUR.
El plantea que al máximo nivel al cual puede aspirar los estados sudamericanos es a la conformación de una comunidad pluralista de seguridad. La cual va a estar avalada por un alto grado de institucionalización, donde el peso de las instituciones sea fuerte y ejerza control entre los estados, una fuerte identidad comunitaria principalmente fortalecida mediante un régimen político común y una mayor interdependencia económica. Aunque menciona que la presencia de regimenes democráticos no es una condición necesaria para la constitución de la comunidad pluralista. Él señala que los estados sudamericanos deben buscar alcanzar una alta identidad regional para articular políticas en común y llevar a cabo planes económicos con beneficios para todos.





                                                                         Tomás Vera Ziccardi.