Mostrando entradas con la etiqueta Unión Soviética. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Unión Soviética. Mostrar todas las entradas

martes, 31 de marzo de 2015

Los complejos años de la Détente



Los complejos años de la Détente









Autor: Tomás Vera Ziccardi






La Guerra Fría fue un momento histórico que de entre una infinidad de cuestiones se caracterizó por la coexistencia entre dos superpotencias y el reacomodamiento de los diversos actores internacionales en torno a las estructuras, el accionar y los ideales de éstas. La relación Estados Unidos de América - Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas varió a lo largo del período que abarca los años comprendidos entre 1945 y 1989. Durante uno de esos momentos, tomó lugar un proceso que los historiadores han denominado como Détente. Dicho término proviene del francés y generalmente se lo ha asociado a la conceptualización de "distensión" o "aligeramiento". Ha sido aplicado para el proceso que abarca los años 1969 - 1975. Este último caracterizado por un acercamiento y entendimiento mutuo entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Generalmente suele vinculárselo fuertemente a las administraciones Nixon y Brezhnev. Para algunos especialistas, la Détente surgió fruto de los cambios internacionales que estaban afectando a los dos bloques. Para otros, significó un proceso que lentamente erosionaría la tensa relación entre los dos hegemones globales. Más allá de ingresar en un debate teleológico, nuestro interés es retratar los aspectos más relevantes de la Détente, entre los cuales analizaremos los principales acontecimientos históricos, las posiciones de las superpotencias, los alcances y la reseña final que dejó dicho proceso en el agregado global de la Guerra Fría.









La Détente fue un período durante el cual las potencias hegemónicas aplicaron distensión a su relación bilateral y global. Ello permitió importantes avances en áreas y cuestiones que hasta entonces se encontraban bloqueadas. Durante el mencionado proceso tomó lugar el relanzamiento de relaciones entre Estados Unidos y la República Popular China.


En la imagen se puede apreciar al trigésimo séptimo  presidente de los Estados Unidos Richard Nixon junto a su mujer durante su visita oficial a la República Popular China en 1972.





En otras oportunidades hemos hecho referencia al nuevo enfoque multipolar introducido por la administración Nixon a fines de los 60s, comienzos de los 70s. Parte de ello puede ser reconceptualizado en Nixon - Kissinger y el nuevo enfoque del mundo tripolar. Bajo las mencionadas premisas, Estados Unidos comienza a visualizar la necesidad de cambios en el sistema internacional. Si bien durante aquel momento no se encontraba en boga la posibilidad de poner fin a la Guerra Fría, existían indicios que exponía la creencia de Washington en un nuevo orden global. El enfoque de la diplomacia tripolar fue relevante durante la administración Nixon. El gobierno republicano deseaba producir cambios que le permitieran reducir los efectos sistémicos negativos. Desde lo económico hasta lo geopolítico, Nixon y Kissinger buscaron centrarse en la cuestión china. El inicio del proceso de reformas daría un nuevo vuelco a partir de 1972, de todas formas no se puede negar el interés de la Casa Blanca por acentuar las diferencias dentro del bloque comunista en un momento particular marcado por el cisma sino-soviético. La diplomacia tripolar no necesariamente comprendía tres asientos en el tablero geopolítico supremo, más bien buscaba alejar la silla soviética de la mesa, algo que obligaría a la URSS a optar por instancias menos rígidas. Las negociaciones Washington - Beijing se mantuvieron bajo la lógica de la diplomacia kissingeriana, es decir mediante lo comúnmente conocido como diplomatic back channels. El problema no fue el desconocimiento de Moscú sino más bien los inconvenientes que le trajo en términos de su posición internacional. Con esto deseamos dejar en claro que la diplomacia tripolar y este nuevo enfoque multipolar fueron elementos considerables de la Détente. 










La Détente suele ser vinculada al accionar diplomático y geopolítico de la administración Nixon. Durante su mandato, Richard Nixon (izquierda) y su Consejero de Seguridad Nacional Henry Kissinger (derecha) buscaron impulsar cambios en la política exterior estadounidense. Varios de ellos gravitaban en torno al nuevo enfoque multipolar, la distensión y las concesiones entre ambos bloques de poder.





Durante su campaña presidencial Richard Nixon realizó fuerte hincapié en efectuar una salida honorable de Vietnam. Siguiendo la lógica de negociaciones secretas, Kissinger se encargó de buscar un acuerdo con Hanoi al tiempo que el Departamento de Estado impulsaba nuevos enfoques tales como la vietnamización, la política del bombardeo y la retirada progresiva, todas características de la administración Nixon. Respecto del accionar de dicho gobierno en Vietnam, el lector puede consultar las series comprendidas desde Vietnam War Part IV hasta Vietnam War Final Considerations and Personal Comments. Aquí tan solo mencionaremos que el agobiante gasto militar proveniente de la guerra, sus consecuencias para la economía nacional, el descontento social respecto a un conflicto prolongado en el tiempo y las promesas del propio Nixon condujeron a los Estados Unidos hacia una salida del conflicto. El retiro de Vietnam también implicaría un reposicionamiento internacional, algo que indefectiblemente remitiría a la relación con el bloque oriental, consecuentemente con la URSS. Para la administración Nixon sería necesario encontrar una nueva posición con la Unión Soviética mientras por detrás se negociaba con Vietnam del Norte. Esta nueva realidad implicaba cambios en las asimetrías globales. A la par, el centro del tablero internacional comenzaba desplazarse del Sudeste Asiático. El orden multipolar estimado por Kissinger también remitía a centrar los esfuerzos en diversas cuestiones internacionales que pudiesen representarle beneficios concretos a los Estados Unidos. A continuación hablaremos de varios de ellos, sin antes pasar por alto la injerencia del enfoque de la Détente sobre Vietnam. La compleja salida del teatro asiático demostraría la necesidad estadounidense por distender el conflicto global. Ahora la nación tenía otras prioridades de índole comercial, financiera, económica, social y geopolítica. Al mismo tiempo, la Unión Soviética también comenzaría a dar indicios en dicho sentido, de todas formas ello será abordado más adelante.









Imagen histórica y sumamente representativa del fin de la Guerra de Vietnam (1975), titulada "La Caída de Saigón". Uno de los últimos Bell UH-1 estadounidenses se retira de un edificio clandestino de la CIA próximo a la Embajada de los Estados Unidos en Saigón, Vietnam del Sur. Luego de más de una década de lucha en el Sudeste Asiático, Estados Unidos deja un conflicto sumamente costoso tanto en lo económico como en lo social.





Hacia finales de los años 60s la carrera armamentista había alcanzado límites importantes que encendieron la alarma en Moscú y Washington. La capacidad nuclear, balística y de destrucción total de ambas potencias había llegado a un nivel preocupante. La Unión Soviética había realizado un gran esfuerzo para alcanzar las capacidades nucleares estadounidenses. A costa de ello, la economía local daría claros signos de crisis. Al otro lado del Atlántico, Estados Unidos no solo costeaba una guerra monumental sino que además continuaba invirtiendo en capacidad balística intercontinental. La carrera armamentista implicaba un fuerte peso en los agregados económicos de ambas naciones. Tanto por parte de Moscú como de Washington (especialmente de esta última) se había hecho evidente que era preciso comenzar un proceso de desaceleración de la carrera armamentista. Por otro lado, si se buscaba un nuevo enfoque más centrado en un pacifismo y distensión, también debían fijarse límites a la capacidad nuclear. En 1972 ambas potencias firmarían el famoso acuerdo SALT I (Strategic Arms Limitation Talks I Part). Allí se fijaron límites a las capacidades balísticas de ambas naciones. A los intereses de Moscú esto implicó cierto reconocimiento tácito a la obsesión soviética por ser aceptada en términos de pares en lo que refiere a la capacidad armamentista de alto grado con Estados Unidos, sumado a un respiro temporal para su preocupante situación económica. A Washington también le sirvió en términos económicos, pero más lo hizo a modo de ventana de exhibición respecto al nuevo enfoque de la Détente. Era posible tener una relación más propicia y menos belicosa con la Unión Soviética. En otros términos podríamos asegurar que era factible pasar de la Mutual Assured Destruction a cierto grado de Mutual Agreed Arms Limitation. Más seguridad para ambas potencias, más seguridad para el sistema internacional. Si bien pasarían varios años hasta SALT II, durante la administración Carter, SALT I fue el puntapié inicial, reconocido como uno de los grandes triunfos de la diplomacia nixoniana ¿Por qué tuvo implicancias en el cosmos de la Détente? La respuesta es clara: existía un aflojamiento, cierto grado de entendimiento mutuo, entre Estados Unidos y la Unión Soviética en un área clave como la carrera armamentista y capacidad nuclear. De allí en adelante, profesaba el enfoque de Nixon, podrían lograrse acuerdos en otras cuestiones.  









SALT I (1972) es considerado uno de los grandes triunfos diplomáticos de la administración Nixon. La limitación de armas estratégicas dio cuenta del nuevo enfoque impulsado con la Détente. Era posible negociar entre ambas potencias, realizar concesiones y obtener ganancias mutuas. En la imagen se puede apreciar a Richard Nixon (izquierda) y Leonid Brezhnev (derecha) durante la firma de los mencionados acuerdos. 





Convalidando los postulados kissingerianos de nuevos ejes multipolares en el tablero internacional, la Détente revitalizó el escenario europeo. Si bien no había dejado de ser relevante, pasó a un segundo plano luego del año 1961. Específicamente, el Muro de Berlín provocó una descentralización del conflicto Este - Oeste del teatro europeo. Cuba, China, Laos, Vietnam y Oriente Medio acapararon la atención de las grandes potencias, al tiempo que la Cortina de Hierro se redoblaba sobre Europa del Este y Europa Occidental comenzaba a fortalecer su proceso de integración económica. Alemania sería un eje fundamental de la Détente. En 1969 llegó al poder en Berlín el socialdemócrata Willy Brandt. Sus innovadoras propuestas despertaron la atención simultánea de Moscú y Washington. Con su aclamada Ostpolitik buscó un nuevo enfoque en las relaciones de la República Federal con el Este, es decir con la República Democrática, Polonia, Europa del Este y Moscú. El acercamiento al bloque comunista fue inicialmente mirado con temor por parte de la administración Nixon y fuertemente criticado a nivel interno por la oposición política. Sin embargo, el ideal de Brandt era reducir la tensión mediante un acercamiento. Para ello era fundamental mejorar las relaciones con la URSS, la RDA y dar signos de cambio. Cuando la política exterior de Brandt llevó al reconocimiento formal como estado independiente de la República Democrática de Alemania, se puso fin a la Doctrina Hallstein, inaugurando de esta forma una nueva relación entre las dos alemanias, consecuentemente entre los dos bloques. Tengamos en cuenta lo siguiente: hacia la década del 70 Alemania Occidental ya era la economía más fuerte del continente. Su relación con París había mejorado profundamente y se advertía una aceleración de la integración económica regional. Nixon comprendió que el acercamiento con el Este era necesario, no solo para la nueva y moderna Alemania sino también para su estrategia de la distensión. En otras palabras, Estados Unidos también podía sacar ventaja de la Ostpolitik. El cambio de enfoque comenzaba a ser global. El acercamiento bilateral quedó sellado con la visita del propio Canciller a Alemania Oriental. En 1971 se celebró el acuerdo sobre libre acceso a Berlín, demostrando una clara ruptura en los enfoques rígidos y una superación de estadios previos en la relación entre ambas alemanias. Paulatinamente, Berlín comienza a dejar de ser uno de los puntos críticos en la agenda global de la URSS y USA. Esto también contribuyó al acercamiento entre los bloques. Willy Brandt aplicó la lógica de "Política del Buen Vecino". La República Federal podía tener buenas relaciones con sus vecinos. Otro de sus grandes logros remitidos a dicho enfoque fue el reconocimiento de las fronteras de posguerra, algo largamente esperado y deseado por Moscú. Eso le permitió mostrarse triunfal en su visita a Moscú. El líder socialdemócrata alemán no solo fue vitoreado en su nación, también en la RDA, Varsovia, Washington y Moscú. Puntualmente en lo que confiere a Polonia, Berlín recompuso la relación histórica fuertemente dañada por los años del nazismo. Su visita a Polonia y posterior disculpa pública le valió del reconocimiento mundial. En lo estrictamente diplomático, Alemania firmaría con Polonia acuerdos limítrofes que otorgaban relevantes reconocimientos a los límites deseados por Varsovia. Desde nuestra perspectiva podemos añadir que la Ostpolitik generó un profundo cambio en clave alemana y global: el Muro de Berlín pasó de ser un cerco de seguridad vital a una molestia en el largo camino hacia la recomposición histórica de las relaciones germano-europeas, germano-soviéticas y lo que comenzaba a ser la integración nacional. Desde la perspectiva global, las potencias también contribuyeron al relajamiento de la tensión alemana. Tanto los Estados Unidos como la Unión Soviética se abstuvieron de bloquear la iniciativa. Esto sería una constante de la Détente, pronto Moscú se abstendría de dificultar la salida de Estados Unidos de Vietnam (1973 - 1975), evidenciando la tan afamada "Política de Concesiones". Desde otro punto de vista, las dos alemanias, las dos potencias y los dos bloques demostraron que podía haber situaciones win - win, la antigua noción de juego de suma cero comenzaba a erosionarse. Sí, fue preciso ceder y emitir concesiones, pero las ganancias absolutas terminaron siendo más relevantes. 









El Canciller alemán Willy Brandt (izquierda) emprendió un cambio en términos de política exterior, donde puso el foco de atención en la relación con el bloque oriental. Su afamada Ostpolitik ("Política del Este") le permitió mejorar las relaciones con la Unión Soviética. Al mismo tiempo facilitó la distensión en la relación con el mencionado bloque. La Détente también fue representada por dichas imágenes, donde el mandatario alemán pudo tener una relación más próxima y menos formal con el Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética Leonid Brezhnev (derecha).





Respecto al desempeño económico, la Unión Soviética evidenciaba signos de agotamiento industrial y crisis agropecuaria. En términos comerciales, la URSS también se encontraba ante una situación crítica. El nuevo enfoque de la Détente le permitió a Moscú firmar acuerdos comerciales con la República Federal de Alemania, la tercer economía más grande del mundo (por el momento, pronto a ser superada por Japón). También fue importante introducir cambios en materia de derechos humanos. Ello le otorgó a Moscú la posibilidad de comerciar con Estados Unidos sin demasiadas restricciones (luego que esta última emprendiera una reforma legal). La carrera armamentista instigada por el anhelo nacional de equiparar a Estados Unidos llevó a un serio punto de inflexión, donde la economía pasaría a ser el principal problema. Moscú comprendió la lógica de concesiones: sería preciso ceder en términos de derechos humanos para obtener ventajas en comercio y fronteras. Después de todo, Alemania y Estados Unidos no otorgarían tan fácilmente. Las presiones sobre la URSS llevaron a cambios en las cuotas migratorias, tan cuestionadas para la época. A Estados Unidos le fue de gran interés la cuestión de los emigrantes judíos. Para ello, Moscú debió reformular su política migratoria. Varios analistas sostienen que dicho viraje representaría el verdadero comienzo de la caída de la "Cortina de Hierro". Lo más importante es señalar que la URSS otorgó concesiones en materia de legislación migratoria, represión interna, derechos humanos y estándares acordados con occidente. Regresando al enfoque económico, a pesar de los cambios introducidos en el área comercial e industrial, hacia mediados de 1975 la situación general de la Unión Soviética se volvió irreversible. Los serios problemas económicos se agudizarían a lo largo de los próximos quince años, conllevando a lo que varios llamarían la "implosión soviética". Las medidas de la Perestroika tan solo palearían temporalmente la caída del modelo económico dirigido desde Moscú. 









Al bloque occidental también le preocupaba lo que sucedía al otro lado de la Cortina de Hierro. La situación económica en la URSS había empeorado en años recientes, el atraso agrícola sumado al exhaustivo modelo industrial y el esfuerzo por equiparar la capacidad nuclear de los Estados Unidos marcaron el camino hacia la debacle. 


En la imagen se encuentran Willy Brandt y Bobby Kennedy observando a través del Muro de Berlín.





Habiendo hablado de concesiones comerciales y de derechos humanos, es preciso centrarse en este último eje. Sumado a ciertos puntos focales que hemos estado evaluando, en 1975 tomarían lugar otro de los ejes centrales de la Détente: los Acuerdos de Helsinki. Allí Moscú negoció con el bloque occidental temáticas tales como inviolabilidad de las fronteras, reconocimiento a los límites de posguerra, no injerencia en asuntos internos, respeto a las libertades individuales, reconocimientos de derechos humanos sin distinción alguna, entre otros. Para Moscú fue un gran avance en lo que ya hemos estado adentrándonos, reconocimiento de las fronteras propias. Sin embargo, el principal elemento cedido en la negociación fueron los derechos humanos. Para ciertos críticos, esto sería el inicio de los cambios sociales en diversos satélites soviéticos que durante la siguiente década demandarían mayor apertura. De todas formas, fue relevante el reconocimiento por parte de los miembros del Pacto de Varsovia en dicha área. Los Acuerdos de Helsinki son otro punto focal de la Détente por cuanto permitieron evidenciar las ganancias mutuas de las partes bajo el aflojamiento que indefectiblemente derivó en mayores concesiones. Tienden a ser rememorados como un momento de cambio en la relación entre la Unión Soviética y Europa Occidental. 









Los Acuerdos de Helsinki (1975) fueron un gran avance en la relación entre Europa Occidental y el bloque oriental. Nixon debió dejar la Casa Blanca en 1974 luego del Escándalo de Watergate y las consecuencias que este le produjo a su mandato. A pesar que inicialmente su administración se mostró escéptica, Kissinger decidió acompañar a sus aliados en el acuerdo con Europa Oriental. En el centro de la imagen se encuentra en presidente Gerald Ford firmando los Acuerdos de Helsinki junto a sus pares europeos. Henry Kissinger continuaba siendo siendo Consejero de Seguridad Nacional durante el momento de firma de los acuerdos.





La administración Nixon introdujo la ambivalencia de una visión doble respecto a la URSS. Una como adversario, donde era preciso que Estados Unidos impidiera que el comunismo se expandiera al resto del mundo. Como es comprensible, dicho enfoque giraba en torno a la variable ideológica. La segunda visión era la de la Unión Soviética como colaborador. El entendimiento mutuo permitiría impedir que se llegara a un final sin salida a causa de conflicto menores. Podían existir vías de escape para evitar una catástrofe general. Esto fue sumamente innovador en el contexto de la Guerra Fría porque permitió diferenciarse de la visión pragmática de análisis individual caso por caso, generalmente preferido por el establishment estadounidense hasta el momento. Nixon, en palabras del propio Kissinger: "consideraba la Détente como una prolongación de la lucha geopolítica". Ésta fue parte de la esencia del período en cuestión. Había distintas temáticas que conformaban un todo. No se trataba de cuestiones ajenas que debían resolverse particularmente porque de lo contrario se caería en conflicto global. Las partes podían negociar, conceder, analizar al otro e intercambiar. Para Kissinger, tal como lo demostró en el caso de China, la Détente implicó romper con la lógica de amigo - enemigo del Departamento de Estado. No siempre se estaba de un bando o del otro. No en todos los casos la acción de uno implicaba una perdida para el otro. Por parte de la Unión Soviética, esto pareció surtir cierto tipo de sentido. Brezhnev buscaba estabilidad interna y la distensión con Estados Unidos también sirvió a su propósito. La gerontocracia moscovita había comenzado a empeorar el funcionamiento sistémico nacional, justamente en un momento donde se precisaba de rápidas respuestas. No solo a la situación económica interna, también a la cambiante realidad internacional. La excesiva burocracia había generado lo que los historiadores denominaron "esclerosis sistémica". Una vez más, las posteriores reformas de Gorbachov, esta vez con la Glásnost,  serían soluciones temporales para un estado que estaba profundamente debilitado. Tanto Nixon como Brezhnev tenían cuestiones nacionales e internacionales fundamentales por resolver. En varios casos, la cooperación sería una salida con más ganancias que perdidas. Para muchos, la Guerra Fría había entrado en un período donde los errores se pagarían caro. La situación económica global era preocupante. Generalmente se suelen denominar a dichos períodos bajo el rótulo de "reacomodamiento sistémico". Es posible que la Détente también pueda ser comprendida desde este enfoque. La estructura configuró el accionar de los actores y estos a su vez, mediante su accionar, configurarían la futura estructura.









La presente imagen también es sumamente representativa de la Détente. Leonid Brezhnev (izquierda) y Richard Nixon (centro) disfrutan de un momento de distensión. Lo mismo aconteció con las naciones a las cuales representaron. A lo largo de más de un lustro las superpotencias lograron acordar importantes avances en su relación bilateral y la contienda global que venían disputando desde fines de la Segunda Guerra Mundial.





A lo largo del trabajo hemos abordado los principales ejes del período de la Guerra Fría comprendido entre los años 1969 y 1975. La Détente fue parte fundamental de dicho proceso histórico. El mundo posterior a 1975 experimentó las consecuencias de los cambios suscitados en la etapa previa. Alemania no volvería a ser la misma de antes. La relación entre Europa Oriental y Occidental cambiaría rotundamente. La cooperación multidimensional entre las superpotencias cobraría un nuevo valor. En materia de armamento y capacidad militar ambos bloques darían un gran paso hacia un mejor manejo del conflicto global. Si bien faltaría para poner un punto final a la Guerra Fría, la Détente significó un período de distensión entre ambas potencias. Un período donde fluyeron las visitas y encuentros de primer nivel entre Nixon y Brezhnev. Algo que fue consecuencia y causa de los encuentros Nixon - Mao o Brezhnev - Brandt. Un nuevo mundo, un nuevo enfoque en la compleja relación entre los Estados Unidos de América y la Unión Soviética. Es interesante observar cómo la Détente puso de manifiesto la primacía de los intereses (por momentos comunes) de ambas potencias. Sin embargo al mismo tiempo permitió que prevalecieran los intereses de China, Alemania, Francia, Vietnam y otros. La Détente fue la coexistencia de ambas cuestiones. Por ese mismo motivo fueron años complejos. Si tuviésemos que retratarlos en una foto, bien podría ser la de Nixon y Brezhnev distendidos durante algún encuentro bilateral en USA o la URSS con claro matiz informal o bien la de ambos firmando SALT I en un plano de mayor formalidad. Se trató de un período por momentos distendido, donde ambas potencias se sintieron a gusto, pero por otro prevaleció el interés de ambas por imponerse. La diferencia yace en que encontraron nuevos canales de resolución de conflictos mutuos. La Détente estuvo signada por negociaciones, acuerdos, tratados, concesiones, promesas y esperas. Aquí obtuvo más valor la capacidad de los burócratas, diplomáticos y especialistas que cualquier otra cuestión. Las armas no se tiraron en ningún momento, pero sí se las bajó momentáneamente para lograr un acercamiento. Finalmente podríamos señalar que el presente proceso sirvió coyunturalmente a ambas naciones. No solucionó el problema de fondo pero sí logró diagramar el camino para su posterior desenvolvimiento.





                                                                                Tomás Vera Ziccardi





* La totalidad del presente trabajo es obra material e intelectual del Señor Tomás Vera Ziccardi. Los derechos del mismo quedan estrictamente reservados a TVZC por expreso pedido del autor


martes, 15 de julio de 2014

Kaliningrado




Kaliningrado







Autor: Tomás Vera Ziccardi.





Introducción.





El presente trabajo tiene como objetivo general brindar un abordaje extensivo respecto de Kaliningrado. A nivel específico busca desarrollar cuestiones puntuales vinculadas a su historia, situación político-administrativa, estructura económica y valor geoestratégico. Dicho abordaje permitirá puntualizar aspectos fundamentales respecto del objeto de análisis. A tales fines, el trabajo se encuentra subdividido en cinco apartados, cada uno de ellos aborda las áreas específicas previamente estipuladas. Finalmente se otorgan las conclusiones finales en base al análisis llevado a cabo en las mencionadas instancias.





Historia general.





Actualmente Kaliningrado forma parte de la Federación Rusa, sin embargo su historia menos reciente se encuentra vinculada a lo que conocemos como Alemania. Desde la Edad Media hasta el fin de la Alemania Nazi formó parte de las diversas entidades territoriales germanas. Si bien su historia es bastante extensa, comenzaremos el abordaje desde 1225, año en el cual se funda Königsberg. La mencionada fundación fue llevada a cabo por los teutones sobre antiguos asentamientos prusianos. La fundación e incorporación fue vital par dicha civilización ya que le otorgaba control regional y un mejor posicionamiento para los conflictos armados frente a los lituanos. Pronto Königsberg se transformó en un enclave estratégico en la región norte de Europa central.

Tomando en cuenta su salida directa al Mar Báltico es comprensible que haya formado parte de la famosa Liga Hanseática, algo que le otorgó poder como uno de los puertos más estratégicos de la región del báltico. Esto comenzó a condicionar su estructura económica, fuertemente ligada desde un principio al comercio marítimo. Será durante los siglos XIV y XV cuando se sienten las bases de una nueva era donde Königsberg adoptó una estructura militar, política y religiosa.

Durante los profundos cambios suscitados en la Alemania del siglo XVI por la Reforma, en Königsberg predominó la posición luterana favorable a las reformas. Este período será importante en cuanto a la configuración religiosa y cultural de la ciudad, le otorgará una identidad que marcará su destino en los siglos subsiguientes. En cuanto a los eventos culturales es importante destacar la fundación de la Universidad de Königsberg. Dicha institución proveerá a la ciudad de grandes pensadores e intelectuales.

Teniendo en cuenta que la ciudad adquiere un mayor grado de autonomía se vislumbra lo mencionado previamente respecto de la estructura adoptada. A pesar de ello no permanecerá ajena a los cambios suscitados en Europa central ya que formará parte del Ducado de Prusia. Desde mediados del siglo XVII hasta la primera parte del siglo XVIII, Alemania experimentó cambios políticos, militares y territoriales. Los cambios suscitados luego de Westfalia  modificaron las estructurales territoriales. A partir de allí la lucha por el poder y predominio de las diversas entidades "estatales" sería una constante hasta el proceso de unificación alemán. En lo que respecta a Königsberg debemos mencionar que en el año 1701 Federico I es coronado como rey de Prusia, lo cual transforma la estructura del antiguo ducado en el Reino de Prusia. El mismo comenzará a adquirir mayor control regional en la zona cercana al Báltico.

Debemos tener presente que los prusianos aumentaron su grado de influencia cultural en Königsberg. Ello puede verse representado en la lengua. Pronto el alemán adquiere predominio, lo cual prevalecerá de forma prácticamente ininterrumpida hasta la caída de la Alemania Nazi. A pesar de esto último, durante la Guerra de los 7 Años (1756-1763), la ciudad sería ocupada de forma parcial por Rusia. quien comienza a advertir la importancia estratégica de Königsberg. Si comprendemos la situación internacional de la época y los cambios que pronto tomarían lugar en Europa es entendible el interés ruso por uno de los principales puertos del Mar Báltico. Cabe mencionar que durante dicho período no se llevó a cabo un proceso de imposición cultural por parte de Rusia. En parte, el breve lapso de control territorial impidió un mayor grado de penetración cultural.

Suscitadas las Guerras Napoleónicas en el continente europeo, la ciudad sirvió como centro de resistencia y refugio para los diversos monarcas prusianos. Esto último nos demuestra una cuestión central respecto de la posición estratégica de Königsberg: la ciudad era un bastión territorial difícil de controlar para las potencias occidentales, sea por tierra o por mar, sin embargo Rusia tenía una notoria facilidad para avanzar sobre la ciudad. Durante las próximas décadas esto será vital.








Königsberg adquirió valor para la monarquía prusiana. 
En 1701 Federico I fue coronado allí como Rey de Prusia.





Consolidado el proceso de unificación alemán, Königsberg pasó a formar parte del Imperio Alemán. Recordemos que éste último se extendía hacia el Noreste en los territorios de Prusia del Este, Prusia del Oeste y Pomerania. La cercanía con el Imperio Ruso generaría mayor fricción entre rusos y alemanes respecto a dicho territorio. A pesar de ello, Königsberg se consolidó como un bastión alemán. Esto se debe al proceso de conformación del estado-nación alemán. La imposición cultural, la implementación del modelo educativo prusiano, la conformación de autoridades locales, la profesionalización de las fuerzas armadas y el nacionalismo de masas tendrían efecto sobre la población local. La lengua, la identidad cultural y la prevalencia luterana facilitaron el proceso de asimilación al territorio del creciente Imperio Alemán.
Durante fines del siglo XIX y comienzos del XX, Königsberg experimentó crecimiento poblacional, aumento de los volúmenes de comercio exterior y un leve proceso de industrialización vinculado a la actividad portuaria.








Pintura del siglo XIX que representa la ciudad de Königsberg con una notoria
influencia germana en lo que respecta a su estructura arquitectónica.





El creciente poderío naval, bélico e industrial generó fricciones en el continente europeo desde los Balcanes hasta las Islas Británicas. Pronto las alianzas se convirtieron en una característica sistémica donde no solo se disputaba la soberanía territorial, también estaban en juego el control del comercio mundial y los territorios coloniales. La Primera Guerra Mundial afectó profundamente al continente y luego de Versalles el mapa europeo se ve reconfigurado. Una de las tantas imposiciones sobre la derrotada Alemania fue la modificación de su territorio. Los vencedores establecieron la creación del famoso "Corredor Polaco", el cual dotaba a Polonia de una salida al Mar Báltico. Ello implicó que Königsberg, dentro de Prusia del Este, quedara separada del resto de Alemania. Prusia del Este y Pomerania, se encontraban separadas por Polonia y la Ciudad Libre de Danzig, quedando la primera rodeada por territorio lituano, polaco y la mencionada ciudad de Danzig.
La República de Weimar debió afrontar serios problemas económicos debido a las reparaciones de guerra, conflictos sociales y políticos, dilemas de seguridad (en parte debido a las restricciones aliadas impuestas sobre sus fuerzas armadas y de seguridad) y dificultades para hacer prevalecer el orden interno. Durante los años que separan 1919 de 1933, Königsberg experimentó dificultades económicas, disturbios sociales y temor frente a una posible amenaza externa.
A partir de 1933 y con el auge del nazismo, Königsberg atravesó el mismo proceso que el resto de Alemania. Sería hacia fines de 1939 cuando luego del Pacto Molotov-Ribbentrop y la materialización de las exigencias alemanas respecto de Danzig y el Corredor Polaco, Königsberg se viera nuevamente conectada con el resto del territorio alemán. La historia correlativa, desde la Invasión de Polonia hasta la capitulación alemana, es conocida por todos. En lo que a nosotros nos interesa vale la redundancia mencionar que Königsberg, uno de los bastiones del nazismo alemán, luchó de forma directa frente a la Unión Soviética. Hacia fines de 1944, cuando el avance del Ejército Ruso era inevitable, varios alemanes comenzaron a huir de la ciudad debido al temor de represalias soviéticas. Hacia 1945 la presencia de tropas soviéticas en la ciudad era total. Finalizada la contienda bélica, la Unión Soviética abogó en las diversas conferencias entre los aliados por hacerse con el control de Königsberg. En la Conferencia de Potsdam, Stalin logró que fuera reconocida como parte del territorio soviético. Tan solo un año más tarde la URSS modificaría el nombre de Königsberg por el de Kaliningrado en honor a una de las principales autoridades soviéticas, Mikhail Kalinin.








En la imagen se puede apreciar el famoso "Corredor Polaco". El mismo le otorgaba a Polonia salida al Mar Báltico, lo cual implicaba la separación de Prusia del Este respecto del resto de Alemania. Königsberg quedó separada del resto de Alemania, al tiempo que en las cercanías se creó la Ciudad Libre de Danzig.





El período conocido como Guerra Fría denostaría un claro control soviético de Königsberg, ahora rebautizada como Kaliningrado. Moscú inició el denominado proceso de "rusificación". La lengua rusa fue impuesta de forma unilateral, los pocos alemanes que quedaban fueron desplazados y las autoridades respondían directamente al Kremlin. En cuestión de años Kaliningrado era una parte más del territorio soviético. Durante la bipolaridad fue importante como base militar estratégica con salida al Báltico. Moscú hizo de Kaliningrado un bastión militar desde donde poder atacar a Occidente. De allí nace el temor europeo al posicionamiento de misiles nucleares en dicho territorio. Por otro lado, la Unión Soviética contaba ahora con una salida al Báltico desde donde podía despachar la flota nacional en caso de conflicto militar con otras potencias de Europa occidental.








La caída de la Unión Soviética generó importantes cambios a nivel territorial en Europa. 
A pesar de ello, Moscú ejerció una fuerte presión diplomática para retener a Kaliningrado
 dentro de las fronteras de la nueva Federación Rusa. 





A partir de 1991 el territorio de la Unión Soviética experimentaría profundos cambios debido a su desintegración. La conformación de la Federación Rusa fue un acontecimiento importante a nivel geopolítico para Europa. Para Moscú, Kaliningrado continuó teniendo un valor estratégico primordial, motivo por el cual articuló su diplomacia a nivel internacional para que dicho territorio formara parte de la federación. Desde aquel momento hasta la actualidad, Kaliningrado forma parte de la Federación Rusa, a pesar de estar excluido del resto del territorio. Comprender su situación administrativa y territorial es vital para vislumbrar la forma en la cual el territorio ha evolucionado desde 1991 hasta la actualidad. Para ello será oportuno remitirse al siguiente capítulo donde se evaluarán en profundidad esta y otras cuestiones.





Status territorial.





Teniendo en cuenta que Kaliningrado forma parte de la Federación Rusa, es común encontrar dudas respecto a su status, es decir su estructura político-administrativa dentro de la federación. Kaliningrado es uno de los 46 "Oblast" reconocidos por la constitución rusa. Ello implica que es un sujeto con igual representación que otras entidades de la federación. Aquí podemos vislumbrar la relevancia que le otorga Moscú a Kaliningrado, cuenta con un status similar al de otras entidades rusas, lo cual la sitúa como para integral del territorio ruso a pesar de encontrarse alejada geográficamente.
Kaliningrado cuenta con sus propias entidades, instituciones y representantes. A cargo del poder ejecutivo del Oblast se encuentra el gobernador, quien es electo mediante voto universal. También posee una asamblea a cargo del poder legislativo local. Al igual que las demás entidades rusas, designa (mediante sufragio universal) representantes ante el Consejo de la Federación. Podemos resumir señalando que el Oblast de Kaliningrado es una división político-administrativa del más alto nivel, la cual posee iguales derechos y garantías que las demás entidades rusas. Entre ellas podemos señalar la elección de representantes propios, participación en las decisiones de la federación y conformar instituciones propias para la administración del territorio.

Respecto de su posición geográfica, el Oblast de Kaliningrado es considerado un exclave ya que forma parte del territorio nacional ruso pero se encuentra separado del resto por otros estados independientes. Ello implica que no tiene contacto ni vías directas terrestres con el resto del territorio ruso porque se encuentra rodeado por Polonia y Lituania.
La ciudad capital del Oblast es Kaliningrado.








En el mapa se puede observar la ubicación geográfica de Kaliningrado. 

El Oblast de Kaliningrado es considerado un exclave ruso en Europa central. 
Se encuentra rodeado por Polonia, Lituana y el Mar Báltico.





A pesar de los cambios suscitados en Rusia desde 1991, durante la prevalencia de la Unión Soviética Kaliningrado también fue un oblast. Es importante destacar que en 1957 Moscú acordó con Polonia la delimitación de las fronteras entre ésta última y Kaliningrado. Como hemos mencionado previamente, luego de la caída de la URSS Kaliningrado no modificó su estructura político-administrativa, de todas formas su nueva posición como exclave agravó el contacto con el poder central. Kaliningrado quedó superada de Rusia por otros estados independientes (los cuales ya no formaban parte de la URSS). Las mencionadas con anterioridad naciones de Polonia y Lituania no generaron inconvenientes para el oblast, sin embargo a partir de 2004, cuando ambas naciones ingresa a la Unión Europea, los controles de movimiento y tránsito de ciudadanos y mercancías se tornaron más restrictivos. A partir de aquel momento dichas cuestiones quedaron regidas por legislación común europea. Los intereses rusos se vieron claramente afectados, por lo cual la nación propuso con posterioridad la firma de acuerdos visa-free travel, lo cual fue rechazado por la Unión Europea. Actualmente se discute la posibilidad de emitir legislación para la creación de documentación especial que facilite el tráfico y tránsito entre Kaliningrado y Rusia territorial a través de Polonia y Lituania. Algunos pilares de apoyo para la conclusión de dichas cuestiones se sostienen sobre acuerdos previos tales como el acuerdo especial de 2002 para el tránsito de ciudadanos. Tengamos en cuenta que dicha región rusa posee importantes vínculos comerciales, sociales y turísticos con naciones de la Unión Europea. Por otro lado, la posibilidad de concretar acuerdos en dicha dirección podría generar mayores niveles de integración multidimensional entre los cerca de un millón de habitantes de Kaliningrado y la Unión Europea.





Política contemporánea.





En la presente sección nos centraremos en la representación política dentro de las instituciones locales, poniendo énfasis en la gobernación y la duma local.

La gobernación de Kaliningrado se encuentra precedida por el señor Nikolay Tsukanov, quien fuera elegida mediante voto universal en 2010. El gobernador solo puede ejercer control del ejecutivo por dos mandatos consecutivos, de haber sido reelecto. Cada período se extiende por 4 años de gobierno ininterrumpido. Tsukanov, el actual gobernador, forma parte del partido United Russia, coalición partidaria que gobierna a nivel nacional. Ello nos señala que el ejecutivo de turno en Kaliningrado se encuentra alineado con el gobierno central de Moscú a cargo de Vladimir Vladimirovich Putin.








El actual Gobernador del Oblast de Kaliningrado, Nikolay Tsukanov (derecha), y el actual Presidente de la Federación Rusa, Vladimir Vladimirovich Putin (izquierda), durante una reunión en Moscú.

Imagen cortesía: gobierno ruso.





Remitiéndonos a la duma local observamos que la misma está a cargo del poder legislativo. Algunas de sus funciones son aprobar el presupuesto local, debatir cuestiones vinculadas al desarrollo económico, establecer impuestos y aranceles y aprobar acuerdos con demás entidades. A diferencia del poder ejecutivo, los cargos son ocupados por un período de cinco años. La duma cuenta con cuarenta diputados, de los cuales veinte son elegidos en single-mandate constituencies mientras que los restantes veinte son elegidos por general regional constituencies.
Durante 2011 se realizó la quinta convocatoria, siendo esta la más reciente. La próxima legislatura será elegida para el período 2016.
Actualmente la duma de Kaliningrado cuenta con seis comités: presupuesto, política económica, agricultura, política social. legislación interna y relaciones internacionales-interregionales. Como se puede apreciar, abordan las cuestiones más relevantes del oblast.








La Duma del Oblast de Kaliningrado cuenta con cuarenta escaños. 
Actualmente United Russia es el partido mayoritario.

Imagen cortesía: Duma del Oblast de Kaliningrado.





Las divisiones en la asamblea local prevalecen desde hace años, de todas formas mantienen un funcionamiento endémico donde las mayorías tienden a ser del partido de gobierno a nivel nacional y donde la alineación con la gobernación perdura. Por ejemplo, la duma actual tiene como partido mayoritario a United Russia (el partido de Putin y Tsukanov, es decir del ejecutivo nacional y local). Ocupa 24 escaños. Los demás partidos son el Partido Comunista, el Partido Liberal Democrático y una fracción de parlamentaristas independientes. Como puede apreciarse United Russia controla la duma y la gobernación local, es el partido mayoritario en la duma nacional (52% escaños) y controla el ejecutivo nacional (Administración Putin). Recordemos que el actual líder partidario es Medvedev, presidente ruso durante el período 2008-2012. Lo que en su momento fue denominado como un catch-all party (UR) ejerce importante influencia en la vida política de Kaliningrado.
Finalmente se debe destacar que el Oblast de Kaliningrado cuenta con tres representantes en la duma de la federación.





Estructura económica.





Observando un mapa de Kaliningrado lo primero que se aprecia es la localización estratégica que tiene en cuanto al Mar Báltico y su posición como ruta de paso terrestre entre Europa central, Europa del norte y Europa del este. En previos apartados se habló de su participación dentro de la Liga Hanseática y la importancia de su puerto para el comercio entre los puertos del Báltico. Dicha estructura económica no ha cambiado sustancialmente, actualmente gran parte del comercio (principal actividad económica) se realiza mediante el puerto. Para tener en cuenta algunos datos brindados por las autoridades portuarias de Kaliningrado, en lo que va del año (2014), se han movilizado a través del puerto más de tres millones de toneladas en mercancías, lo cual lo convierte uno de los puertos con mayor tráfico de mercaderías de Rusia. Por otro lado, su balanza comercial actual es positiva, lo cual demuestra la prevalencia de una tendencia que se ha marcado en los últimos años. Ésto está vinculado a dos factores: las exportaciones rusas hacia la UE y la radicación de industrias en la ciudad a partir de la última década.
Respecto de la primera cuestión, uno de los principales socios comercial de Kaliningrado es la Unión Europea. En años recientes la demanda de bienes producidos a nivel local ha aumentado, principalmente debido a sus reducidos costos. Ello le otorgó a los bienes locales un importante atractivo dentro de la región. Por otro lado, es interesante observar que la Unión Europea busca tener mejores relaciones con el oblast, algo que puede verse representado en los proyectos para desarrollo local impulsados por acuerdos de cooperación y financiamiento. En los últimos años, principalmente debido a las iniciativas alemanas, la UE invierte fondos para el desarrollo local, al tiempo que Kaliningrado ha comenzado a explotar la industria turística, atrayendo turistas provenientes de dicha entidad supranacional.
En cuanto a la segunda variable, el gobierno central ha mantenido una política de impulsar el desarrollo de la economía local y tornar a Kaliningrado en un centro industrial y financiero de competencia regional. Una de las primeras medidas fue declararla "Zona Económica Especial", algo que llevó a la radicación de un importante flujo de industrial nacionales. La reducción de la carga impositiva para empresas y la atracción de inversores internacionales le permitió a Kaliningrado producir bienes de consumo en el corto plazo para el abastecimiento de otras regiones rusas. Otro de los beneficios que acarreó el cambio de status fue la reducción de aranceles portuarios. Si tomamos en cuenta que el puerto local está libre de hielo (término utilizado para señalar los puertos que no se congelan durante el año), esto trae beneficios para el comercio ruso en el Mar Báltico. Los flujos comerciales marítimos no se ven interrumpidos.








La Unión Europea es uno de los principales socios comerciales de la Federación Rusa. 
Debido a su vínculo histórico y en años recientes al auge industrial y turístico, Kaliningrado es una pieza clave en el tablero comercial ruso. 





Finalmente es apropiado señalar dos cuestiones. En primer lugar el gobierno ruso ha impulsado el desarrollo de tres industrias estratégicas: automotríz, minera y turística. Las dos últimas son aquellas que prometen arrojar mayores beneficios para la economía local. Respecto de la minería, la explotación de ámbar para explotación y posterior exportación ha aumentado en los últimos años. Remitido a turismo, las beneficios son directos y le permiten a Kaliningrado el ingreso de divisas extranjeras en sectores ajenos al puerto. En segundo lugar, en los últimos tiempos se han realizado declaraciones respecto del interés ruso por transformar al oblast en un centro financiero regional. A pesar de las propuestas por convertir a Kaliningrado en la "Hong Kong rusa", aún prevalecen impedimentos. La estructura financiera local es demasiado precaria, al mismo tiempo que el mercado financiero ruso continúa encontrando dificultades para atraer inversiones en comparación a otros.





Proyecciones geopolíticas.





A lo largo del trabajo se han evaluado cuestiones políticas, históricas, económicas y geográficas vinculadas a Kaliningrado. El actual exclave ruso continúa siendo un punto estratégico en la geopolítica europea. Luego de la Segunda Guerra Mundial esto comenzó a hacerse más patente. Desde aquel momento, Moscú abogó por posicionar a dicho territorio como un fuerte centro militar (en su momento) y actualmente como uno económico. A su vez busca desarrollarlo a futuro como uno financiero. Si observamos desde un plano global, es comprensible que Rusia busque mantener a Kaliningrado como una región fuerte, ya que se encuentra puertas adentro de la Unión Europea. Posiblemente sea aquello lo que ha despertado la inquietud en Europa occidental desde la bipolaridad hasta la actualidad. Aparentemente, el enfoque europeo hacia el exclave ruso ha cambiado desde aquel momento hasta el presente. Desde la perspectiva intra-europea, actualmente nos encontramos con una unión regional de amplio alcance como lo es la Unión Europea. Si bien la URSS se ha desintegrado, Kaliningrado continúa estando bajo control ruso. El temor a un ataque balístico por parte de Moscú aparentemente ha disminuido, motivo por el cual el enfoque europeo es el de profundizar relaciones comerciales y sociales. A pesar de ello, en años recientes las tensiones entre la Unión Europea y la Federación Rusa han hecho que esto se modifique. Desde los preparativos para el escudo antimisiles hasta la crisis ucraniana, la tensión ha ido en aumento entre ambos bloques y como es comprensible entre medio de ambas potencias se encuentra Kaliningrado. Ella continúa siendo un centro militar estratégico con salida al Mar Báltico, donde a propósito se encuentra la flota rusa de dicho mar, a la vez que Moscú tiene la capacidad de desplegar misiles con alcance a diversos puntos de Europa occidental. La base naval rusa es una amenaza en menor medida respecto de la capacidad balística sobre Europa. Recordemos que durante la segunda mitad de la administración Medveded, Rusia enarboló la posibilidad de establecer misiles nucleares que apuntaran a Europa  en respuesta a la instalación de misiles estratégicos de la OTAN en antiguas repúblicas soviéticas. No es un dato menor a ser dejado de lado, ya que como se ha visto, Kaliningrado se encuentra sitiado por Lituania y Polonia, miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Todo esto lleva a que el gobierno ruso tenga presente que la radicalización o sumisión respecto de Europa Occidental, OTAN y UE sean opciones con consecuencias divergentes pero similares en cuanto a intensidad. Por ello Moscú ha manejado con cautela las cuestiones vinculadas a una posible remilitarización y a a las mejoras en cuanto a la relación con la Unión Europea. El eje ruso sobre Kaliningrado se centra en cuatro pilares: el militar, el financiero, el comercial y otro que hace de puerta giratoria con la Unión Europea. Por el momento Rusia observa la evolución de los acontecimientos aunque deja sentado que Kaliningrado es parte indivisible del territorio controlado por Moscú. Después de todo, Kaliningrado es otro de los tantos puntos en la agenda bilateral UE-Rusia, y como nos ha acostumbrado la relación entre ambos bloques, incluso antes que habláramos de Unión Europea y dejáramos de hablar de Unión Soviética, todo forma parte de un complejo entramado diplomático, económico y geoestratégico entre grandes potencias.





Conclusiones finales.





A lo largo del presente trabajo se han abordado diversas cuestiones que remiten al Oblast de Kaliningrado. Hemos explicado la evolución histórica de la región desde el control alemán hasta el ruso. Ello implicó serios cambios, especialmente luego del fin de la Segunda Guerra Mundial. De todas formas, Kaliningrado no perdió su esencia. Desde el plano territorial y cultural, nos encontramos con un caso paradigmático, donde un exclave ruso posee fuertes vínculos con Europa occidental. De forma parcial, ello explica la importancia del oblast en las relaciones entre la Federación Rusa y la Unión Europea. Posiblemente Kaliningrado sea cada vez más importante para los intereses rusos en Europa central. No solo hablamos de la puerta a occidente, también el puente al comercio intra-Báltico. Respecto de su economía, en años recientes se ha visto un notorio desarrollo industrial, comercial y turístico, lo cual implica fuertes beneficios tanto para Kaliningrado como para el gobierno central en Moscú. Justamente hablando del Kremlin, es comprensible que sus intereses vayan más allá de los económicos. La ubicación de Kaliningrado le otorga valor a la estrategia geopolítica rusa en Europa. De todas formas, hablamos de una democracia que debe establecer un balance entre los intereses estratégicos en términos de política exterior mantenidos por el gobierno central y los de los ciudadanos. En años recientes Kaliningrado ha desarrollado instituciones democráticas y políticas con notoria transparencia y servicio a la ciudadanía local. Seguramente los intereses de los ciudadanos distan de transformar a su hogar en un centro militar para la gobernancia mundial. No solo han quedado en el pasado los años de la Guerra Fría, hoy los locales persiguen el desarrollo económico y social. Al igual que cuando hablamos del balance en la díada de intereses UE-FR y los respectivos mecanismos diplomáticos (en el apartado de proyecciones geopolíticas), coexiste dicho balance a nivel interno entre los intereses locales y los del gobierno central. Esto no debería de ser llamativo, después de todo la propia Kaliningrado es fruto del juego de intereses y balance estratégico. No solo entre Alemania y Rusia, la Unión Europea y la Federación Rusa, Oriente y Occidente, sino también entre el pasado y el presente, entre la historia y el futuro y entre lo que es y lo que busca ser. 





                                                                        Tomás Vera Ziccardi.


* El presente trabajo es obra material e intelectual del señor Tomás Vera Ziccardi. Los derechos de dicha obra quedan estrictamente reservados a TVZC® por expreso pedido del autor.